Nov 29 2013

Entrevista a Xavier Bonal sobre el estado actual de la universidad pública

Xavier Bonal

Xavier Bonal, Profesor de Sociología en la UAB | Fuente: www.elperiodico.cat

Xavier Bonal i Sarró se licenció en Ciencias Económicas y se doctoró en Sociología por la UAB. Es Profesor del Departamento de Sociología de la UAB (Universidad Autónoma de Barcelona) desde 1992. Ha sido también profesor del Departamento de Economía Política y Hacienda Pública de la Universidad de Barcelona. Ha sido Visiting Scholar en las Universidades de Stanford (California, EUA) y Bristol (Reino Unido). Es especialista en sociología de la educación y política educativa. Consultor y evaluador de proyectos de la Dirección General de Educación de la UE y de programas nacionales de investigación educativa de diversos países. Ha publicado diversos libros sobre estas materias y artículos en revistas nacionales e internacionales. Actualmente, investiga sobre el impacto de los procesos de globalización en las políticas y sistemas educativos. Es miembro fundador de la red europea Globalisation and Europeanisation Network in Education y del consejo editorial de las revistas Globalisation, Societies and Education y Mediterranean Journal of Educational Studies. Es miembro directivo de la ASE (Asociación de Sociología de la Educación)1


A continuación se reproduce la transcripción de la entrevista que Oriol Gomà y Paula Alós realizaron a Xavier Bonal para el  Documental de la universidad pública, Universidad S.A. (Véase en también en Cisolog: Universidad S.A. Documental de la universidad pública) En este documental sólo se reproduce algunas partes de la entrevista. Por ello he considerado interesante difundir aquí la entrevista completa a Xabier Bonal sobre el estado actual de la universidad pública. La transcripción original, que se puede encontrar en: http://www.universidadsa.com/xavier-bonal/, tiene una serie de erratas y diversos signos de puntuación cuya ubicación puede conducir a una mala interpretación del discurso oral del entrevistado. Seguramente esto se debe a que la transcripción se ha realizado con algún programa informático que no haya tenido en cuenta estos errores, y la falta de una revisión exhaustiva de la transcripción. No obstante, esto no es ni mucho menos algo que se deba reprochar a los entrevistadores y creadores del documental. Como ellos mismos dirían: «Disculpen las molestias. (No tenemos ningún becario…)». Aún así, debe tenerse en cuenta además que en las transcripciones muchas veces pueden encontrarse errores que en realidad no lo son. En el discurso oral, a diferencia del escrito, la incorrección es menos importante si no es extrema o excesiva, siempre que no deforme la comprensión del mensaje original. La construcción gramatical en el discurso oral se altera con frecuencia con interrupciones y replanificaciones sintácticas, omisiones, recursos paralingüísticos, gestos, etc., y cuando se emprende la tarea de la transcripción, todo ha de quedar reflejado lo más fiel posible aunque aparezcan errores gramaticales, frases inconexas, etc. en el documento escrito. Sin embargo, y puesto que aquí no se trata de obtener una transcripción como dictan los manuales de técnicas de investigación social para las entrevistas con fines a realizar un análisis del discurso, me he permitido la libertad de cambiar algunos determinante y conjunciones para evitar posibles ambigüedades y confusiones en la interpretación del texto. Pero con todo ello, se me pueden haber escapado errores. En este caso digo también: «disculpen las molestias».

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Transcripción de la entrevista a Xavier Bonal para el Documental «Universidad S.A.»

Entrevista realizada por Oriol Gomà y Paula Alós

¿Qué función cree que debe tener la universidad?

La universidad es una institución fundamental en cualquier sociedad, tiene una función clave desde el punto de vista de las oportunidades laborales de los individuos, pero sobre todo desde el punto de vista de la función pública del acceso al conocimiento y la democratización del conocimiento.

¿Tiene algún modelo o país como referente a nivel educativo?

Yo diría que los países que merece la pena tener en cuenta desde el punto de vista de la provisión pública y el modelo de la provisión pública son los países nórdicos, generalmente países con fuerte financiación de la educación. Además de ser países ricos dedican mucho esfuerzo, mucho porcentaje del PIB a la educación pública y tienen universidades muy bien preparadas que son muy abiertas a la educación de muchas personas, al mismo tiempo muy eficientes en preparar personas muy productivas y al mismo tiempo muy eficientes en el mercado de trabajo.

¿En qué situación se encuentra actualmente la universidad?

Nos referimos a la universidad supongo que a nivel global, pero la universidad española en particular está en una situación que podemos atribuir el calificativo de crónica. Creo que la situación es grave en estos momentos, un problema de financiación estructural muy preocupante, incluso en una agenda de ajustes estructurales que impone la Unión Europea y Angela Merkel en Alemania. En este proceso, creo que Europa incluso pidió preservar la I+D en un campo que no se recortara por su importancia desde el punto de vista de crecimiento y la equidad, pero aquí ni a eso se ha hecho caso. La universidad está en una situación de ahogo financiero, con un problema a medio plazo bastante grave desde el punto de vista de reposición de capital humano. Se está jubilando gente y estas plazas no se amortizan, no hay nuevo personal, hay personal muy preparado, altamente cualificado que como sabemos, como estamos viendo, se tiene que ir, constantemente, y va a provocar a medio plazo un problema de descapitalización humana significativo, y esto me parece grave. Al mismo tiempo y casi paradójicamente tenemos una universidad bien preparada, con un profesorado que vocacionalmente trabaja y trabaja mucho, publica y es competitivo, pero no se donde está el límite de esto. La situación es muy crítica.

En uno de sus artículo, junto con Calero, hablan de los «cuasi mercados educativos» ¿Qué concepto es ese?

«Cuasi mercado» refiere a un sistema que como su nombre indica no es completamente de mercado en la provisión de servicios, no funciona a precios de mercado, pero introduce elementos de mercado; no es un modelo de completa provisión pública en la que tanto el producto como su financiación no es completamente público ni completamente privado, normalmente se le llama así porque acostumbra a ser una combinación de provisión privada y financiación pública. Un modelo de «cuasi mercado» sería nuestro sistema de educación no universitario, en el que existen mucha oferta de escuelas privadas que reciben dinero público, las concertadas; a la vez son sistemas que introducen mucha libertad de elección a los usuarios, es decir, el acceso al servicio no esta muy condicionado, no es rígido porque el Estado diga a qué escuela tiene que mandar al hijo. Yo diría que nuestro sistema universitario no es exactamente de «cuasi mercado», domina en un 85% el sistema público, tanto de provisión como de financiación, en cambio, el nivel no universitario es un claro ejemplo de sistema educativo de «cuasi mercado».

¿Es un buen modo tratar la educación superior como si fuese un mercado, aún con cierta regulación estatal?

Creo que no, en absoluto. La experiencia nos dicen que la introducción de mecanismos de mercado genera especialmente mucha desigualdad. Es más, yo creo que cuando hablamos del nivel universitario no solamente genera desigualdad sino que muchas veces genera ineficiencia. Si uno se fija en qué ámbitos las universidades privadas proveen mayores estudios son ámbitos no muy costosos desde el punto de vista de organización de los estudios, a nivel tecnológico por ejemplo, un tipo de carreras que pueden requerir un material muy caro. Normalmente el mercado no entra ahí porque probablemente no le sale a cuenta. Es lo mismo que en el campo de la salud, cuando uno esta enfermo de verdad va al sector público porque entre todos si que hemos gastado dinero en maquinaria, en este tipo de equipamientos que el sector privado nunca encontrará rentable. Pasa un poco lo mismo en la universidad, vemos que hay mucha universidad privada con oferta de estudios de Derecho, Economía, muy intensivos desde el punto de vista de menos de capital y mas de trabajo. Creo que no, no es eficiente, pero sobre todo desde el punto de vista de la equidad.  El efecto que ya esta teniendo el incremento de tasas este año en el acceso creo que ya es significativo; se esta reduciendo la demanda de másteres, de plazas, de forma significativa: genera muchas desigualdades. ¿Qué hemos visto en los últimos años? que el mercado ha ido ganando terreno, están viendo que la educación es también un negocio, hay una demanda potencial muy fuerte. No es casual que la educación se haya introducido en las rondas de conversaciones del GATS,2 es decir, iniciativas que ven también desde un punto de vista de la ambición del capital una oportunidad de mercado, una oportunidad de lucro.

Ha dicho antes que es una experiencia que no funciona ¿Ha visto esto en algunos países que se haya implantado?

Quizá el país que tiene mayor universidad privada es Estados Unidos, y en estados unidos lo que vemos es que el nivel de desigualdad interno entre las instituciones es muy fuerte y entonces tienes instituciones como Harvard, Stanford, que son altamente prestigiosas, las mejores del mundo y al mismo tiempo hay universidades públicas como Berkeley que están a ese nivel, pero luego hay mucha universidad privada que es una universidad Comunity College, organizado como un tipo de institución básicamente lucrativa donde lo que se trata es de tener muchos alumnos, ganar dinero a través de tasas, entonces, hay niveles, lo que se pierde es el control de la equidad en los estudios de la educación superior.

¿Es la educación un acto político que al mismo tiempo es un acto educativo?

Completamente, estoy completamente de acuerdo con esta afirmación, yo creo que como decía Paulo Freire tenemos que hablar de la naturaleza política de la educación, cuando uno educa esta claramente tomando una opción política, cuando uno educa opta también por qué tipo de relación pedagógica quiere establecer, y si quiere establecer relaciones de poder con los teóricos aprendices o relaciones de colaboración y de cooperación en ese aprendizaje, no sólo cómo enseña sino qué enseña como conocimiento valido. Hay una cita de un sociólogo ingles que a mi me gusta mucho, Bernstain, nos dice cómo una sociedad selecciona, distribuye el conocimiento que considera que es válido es una decisión política, por tanto es un área de interés sociológico.

Pasamos a hablar de los determinantes sociales en el acceso a la universidad, entonces ¿Por qué va la gente a la universidad?

Yo creo que la explicación es sencilla, hemos pasado, si nos remontamos a una situación previa a las políticas del New Deal de la segunda guerra mundial, la educación es una ámbito prácticamente de acceso privilegiado, y además que no es central desde el punto de vista de la posición social. Desde la segunda mitad del siglo XX la educación se convierte en el mejor factor explicativo de tu posición social: la idea de meritocracia, de oportunidad de movilidad, la idea de que no depende dónde hayas nacido, que a través de tus medios, el esfuerzo puedas alcanzar una posición social que no te viene predeterminada de origen, esta es una idea que triunfa de algún modo, la demanda aspira a eso, sobre todo los grupos sociales más desfavorecidos ven en el acceso a la universidad una oportunidad para esa movilidad, y creo que ahí esta un poco la clave de como ha crecido esta demanda. ¿La paradoja cuál es? ahora es insuficiente, ir a la universidad es condición necesaria pero no suficiente para el ascenso social pero es claramente necesario, sin el acceso a la universidad, sin el acceso a ciertos niveles de estudios cualificados tienes muy difícil la inserción social o laboral, por tanto hay una vertiente instrumental que no niega otras vertientes del interés en el conocimiento, el interés de querer saber, pero básicamente hay una vertiente instrumental que explica por qué la gente hay querido, y ahora más que nunca acceder a la universidad.

Después desde mi experiencia, yo entré por un idealismo de aprender ¿Cómo lo ves?

La verdad es que desgraciadamente ocurre demasiadas veces, la universidad quizá está organizada de un modo que la parte del placer intelectual pierde peso, por muchos motivos, sea por su burocratización, por su propia mercantilización, el interés. En este momento las universidades necesitan firmar convenios con empresas para conseguir atraer financiación no tradicional, financiación privada, no sólo pública, esto probablemente condiciona cómo se enseña y qué tipo de experiencias pedagógicas puede vivir uno en la universidad, los estudiantes son la gran esperanza blanca: en la medida que la gente quiera pedir y presione para pedir un tipo de enseñanza no solo instrumental, no solo un tipo de conocimiento que sea útil, y que quiera realmente enriquecerse personalmente, intelectualmente, crecer humanamente, entonces la universidad en este sentido está salvada. Yo vengo de las ciencias sociales y quizá tengo un tipo de alumnos, los sociólogos que son un poco raros en este sentido y claramente son gente a la que le gusta debatir, reflexionar y pensar sobre la sociedad. En este sentido hay tal vez cierta ventaja sobre otros estudios.

¿En este sentido podríamos decir que la universidad se centra más en enseñar un procedimiento que no unos contenidos?

Yo creo que ahí Bolonia tiene un efecto significativo, en los últimos años ha ido ganando peso la idea que el conocimiento no debe ser el gran objetivo de la universidad y de cualquier institución educativa por que el conocimiento cambia tan rápido, se queda obsoleto tan rápido que adquirir conocimientos que igual caducan a los dos años tiene poco sentido; igual tiene más sentido el enfoque de habilidades, que la gente aprenda a aprender, tenga capacidad de ser emprendedor, cuestiones de este tipo. Yo creo que hemos ido muy lejos en este sentido, es una reflexión interesante que está bien centrarse en la idea de procedimientos y habilidades pero tengamos en cuenta que esas habilidades se obtienen a partir de determinados conocimientos y que lo que no podemos es prescindir de ellos, y tenemos que discutir políticamente que conocimientos queremos enseñar y evidentemente vincular competencias y habilidades instrumentales con ellos.

La segunda carrera, que es Derecho, la tercera Psicología, cuarta… ¿Cómo se selecciona la carrera?

Ahí, deberías hacer un estudio, una encuesta, lo que si es cierto es que hay factores sociales. Lo que hemos estudiado los sociólogos es que en la elección de estudios si que intervienen factores de distinto tipo, por ejemplo el genero es un factor muy importante, si uno mira la carrera de Magisterio la proporción de chicas que opta por estudiar Magisterio es alta, es una profesión muy feminizada, es una profesión que esta organizada haciendo compatible la famosa doble jornada, el hecho de que las vacaciones puedan coincidir potencialmente con las de los hijos, tiene un cierto atractivo en estas cuestiones, y es una profesión muy feminizada y la demanda por lo tanto a pesar de que se habla de políticas antisexistas, y de que también tiene que abrirse más a los chicos es claramente sesgada; lo mismo pasa con las carreras técnicas, se han asociado tradicionalmente al genero masculino, por lo tanto el genero tiene una importancia, pero también a veces el factor social, el origen social de los individuos nos explica cosas, cómo por ejemplo, carreras, si uno mira las diplomaturas, lo que eran las diplomaturas, ahora queda neutralizado con los grados, pero las famosas diplomaturas, las carreras de 3 años, comparadas con las licenciaturas de 5 años, las diplomaturas eran a menudo elegidas por las clases trabajadoras. ¿Por qué? Porque eran más cortas, garantizaban la oportunidad de entrar en el mercado laboral antes, daban un perfil que ya suponían una cierta movilidad social respecto al origen; es decir, todos estos factores intervienen en como se compone la demanda, más allá de eso, en estos momentos Administración de Empresas, es una visión instrumental, es decir yo quiero estudiar algo que tenga sobre todo que me de oportunidades en el mercado de trabajo, etc. Mi experiencia por otro lado, es que cada vez se reduce menos la importancia de este tipo de elecciones, lo que uno vaya a estudiar en el grado es relativamente poco importante porque las especializaciones viene después y luego la experiencia en el mercado de trabajo, te puede llevar a caminos muy muy distintos.

¿Quién accede a la universidad?

Accede mucha gente, accede mucha más gente que antes, esto es muy importante, tenemos en este momento tasas de escolarización que superan el 40%. Cuando yo estudiaba, la tasa de escolarización, la población de 18 a 22 años que iba a la universidad rondaba el 20%, ahora superamos el 40%. España es uno de los países de la OCDE con mayor participación de los jóvenes en la universidad, cosa que está muy bien, también somos de los que tenemos más paro y más paro de titulados, pero si que esta muy bien que el acceso se haya democratizado mucho, que haya subido mucho la proporción de grupos que tradicionalmente no participaban, como las mujeres, las clases trabajadoras, etc. Ahora bien, todavía existe desigualdad, a pesar que el camino recorrido, si uno mira como se han incorporado las clases trabajadoras en la demanda universitaria desde hace 30 años hasta ahora el cambio es muy significativo, pero todavía la distancia y la sobrerepresentación de los grupos y las clases más pudientes, medias altas, es superior a las clases trabajadoras, cuando existe mayor proporción de clases trabajadoras que clases altas, pero en cambio la pirámide sigue hasta cierto punto invertida todavía, con lo cual ello nos indica que queda todavía mucho camino por recorrer desde el punto de vista de democratización.

¿El sistema universitario pretende olvidar en sus métodos estandarizados el origen social de los estudiantes?

Lo pretende, probablemente lo pretende. ¿Lo consigue? La respuesta es que no lo consigue, porque ahí la sociología de la educación lo ha estudiado mucho, especialmente un autor francés, Bourdieu, con Passeron, a finales de los 60 y principios de los 70, hicieron muchos estudios sobre la educación superior francesa para ver los sesgos de clase, hasta qué punto la escuela o la institución universitaria es un institución burguesa, que selecciona un conocimiento propio de la burguesía, que ejerce lo que ellos llaman «violencia simbólica» sobre los grupos más desfavorecidos, cómo la población de origen rural, o las clases trabajadoras cuyo conocimiento no tiene espacio en la universidad, y eso se arrastra: es decir, probablemente la universidad que estudiaron Bourdieu [y Passeron], el modelo francés, que es especialmente elitista, no es replicable 100% a lo que tenemos hoy aquí, pero algo de eso hay, es decir, estoy convencido, yo siempre lo pienso, cuando corrijo exámenes seguro que hay algún sesgo de clase, por que a mí también me han socializado como profesor de universidad, he aprendido a saber seleccionar que conocimiento puedo considerar válido, que forma de expresarlo, etc. Por tanto, todos esos sesgos son inevitables que estén presentes, lo están en el nivel no universitario y lo están también en el nivel universitario.

¿Entonces, cree que la universidad reproduce las desigualdades de origen?

Lo hace, sí, sin duda. Es un poco paradójico porque al mismo tiempo la universidad es la institución más democrática de todas las instituciones, si lo comparamos con el mercado de trabajo o con otras instituciones como la herencia, que son extremadamente desiguales en el acceso y la reproducción, la institución educativa si permite movilidad, cambio de posición, oportunidades, a pesar de eso, yo tengo la impresión de que no consigue realmente el gran objetivo de convertirla en una institución para la movilidad, donde efectivamente, ningún factor relacionado con el origen de clase tuviera que suponer un impedimento a la hora de acceder, y yo creo que siguen existiendo esas barreras, a pesar de las oportunidades de movilidad y de cambios social que efectivamente están asociadas a la universidad contemporánea.

¿Cuáles son los factores que impiden que la universidad consiga un acceso igualitario?

Son de varia naturaleza, en estos momentos los factores económicos están ganando más peso que antes, la idea que las tasas también están subiendo. Siempre se ha dicho aquí un argumento que es un poco engañoso: ya que en la universidad están participando mayormente clases medias altas no tenemos que pagar con impuestos, entre todos la educación de estas clases, por lo tanto, vamos a aumentar la financiación privada y que la gente pague de su bolsillo porque en definitiva también van a obtener después un beneficio privado. Este argumento es cierto, pero no hay que olvidar: primero, que el acceso de las clases trabajadoras a la universidad ha sido muy alta en los últimos años y que, por lo tanto, el efecto de incremento de precio puede ser muy significativo en estos grupos; y segundo, esto estaría bien siempre que se compensara con suficientes becas. Estamos viendo que es lo que está ocurriendo con las becas, se están recortando, por lo tanto, vemos que los factores de naturaleza económica que puedan estar impidiendo el acceso más universal, a la universidad, pues tienen su peso, tiene su peso en el acceso o incluso en la continuidad de los estudios: gente que necesita trabajar, para ganar dinero para poder estudiar, el modelo de Bolonia no ayuda en eso, por ejemplo, donde se esta presuponiendo que los estudiantes tienen que estar en la universidad a tiempo completo, no existen vías a tiempo parcial prácticamente, formalmente existen pero luego en realidad es muy difícil cumplirlas […] También existen factores de naturaleza cultural, sociocultural que señala Bourdieu, «violencia simbólica» que puede también alienar más a determinados grupos.

Ahora que ha salido el tema de las becas ¿La política de becas corrige estas desigualdades?

Poco, poco. En todos los estudios de comparación internacional que intentan medir hasta que punto las políticas de transferencias monetarias cambian las posiciones, por ejemplo, hasta que punto las políticas de transferencia son capaces de modificar la tasa de pobreza, cuando uno mira el caso de Suecia, si no hubiera transferencias la tasa de pobreza aumentaría un 80%; cuando uno mira el caso español el cambio sería solo de un 10-15%, son políticas muy débiles en este sentido, las becas también lo so. Ahora bien, dicho esto, no debemos minimizarlo, estos días que se ha hablado tanto de becas a raíz de las propuestas del ministro Wert de cambiar el sistema de acceso y de calificación, han aparecido muchos casos y se ha ido descubriendo que para mucha gente la beca se ha convertido en algo fundamental desde el punto de vista económico, por lo tanto a pesar de que las derivas compensatorias son relativamente débiles, han jugado su papel.

¿Cuales son las diferencias a nivel de ventajas y desventajas que tiene un alumno en la universidad en función de su origen social?

Yo creo que la ventaja claramente de estar en un grupo social de clase media-alta es doble. Es de una naturaleza económica por un lado, pero también de lo que denominamos el «capital cultural». Cuando un individuo está en un entorno donde su socialización ha sido especialmente estimulada desde el punto de vista cultural y adquiere lo que en sociología llamamos un «habitus», una forma de estar, pues eso supone una ventaja.

Podemos añadir otra forma de capital, no cultural sino el social, es decir, cuando uno, tanto durante la carrera como después de la carrera, si pertenece a un origen social de clase media-alta, es muy probable que a través de sus familiares, sus padres, sus tíos o quien sea tenga una red de conocimiento y de otras posiciones sociales parecidas que le den oportunidades, laborales, de formación, etc., como por ejemplo -y esto es un caso muy claro en la universidad- hemos democratizado el acceso a nivel de grado, pero esto lleva a lo que en sociología se llama las estrategias de distinción, entonces se salta al postgrado, donde hay mayor desigualdad, en lo que es cada vez más caro, en que se distinguen las clases medias altas en educación buscando cada vez niveles más altos. Quien posee todo ese capital cultural y quién no lo posee marca una gran diferencia.

¿Por qué se asocia el fracaso universitario a la falta de talento?

Porque es la lectura cómoda, cuando, si consideramos que el problema es un problema de talento, de falta de esfuerzo, falta de motivación, que es junto con la idea de menor capacidad, es también algo que acompaña a las explicaciones en torno al fracaso escolar. Fijémonos que son explicaciones que atribuyen la causa al individuo, es un proceso de individualización del fracaso, eres tú el que fracasas, eres tú el que suspendes porque o no eres suficientemente listo, o no has trabajado lo suficiente o estas desmotivado; tres variables que son fundamentales para tirar adelante, entonces la universidad selecciona y el proceso de selección se produce de este modo en base a estas variables que atribuyen la causa al individuo. Otra lectura supone atribuirla al sistema, los únicos que lo hacen decimos siempre que son los estudiantes, me han suspendido, o me han aprobado, individualizo el éxito y desresponsabilizo el fracaso. En realidad lo que hace el sistema es lo inverso, responsabilizo del fracaso al individuo y del éxito a la institución.

¿Se conocen estadísticas del origen sociocultural de los docentes?

Hay algunos estudios de la universidad; yo conozco estudios que se han hecho en el acceso a la profesión de Magisterio, donde claramente es el origen social bajo el que más llena las facultades de Ciencias de la Educación y la mayor parte de maestros experimentan un proceso de movilidad social respecto a su origen; hijos e hijas sobretodo de padres de clase trabajadora que a través del acceso a la universidad experimentan movilidad social y una situación de éxito profesional y educativo. A nivel de universidad yo no conozco en el caso de España estudios sobre el origen, creo que hay alguno pero en estos momentos no sabría decir. De todos modos los que si que se hicieron, por ejemplo, lo que comentaba de Bourdieu, por ejemplo en alguno de sus trabajos si que analiza como el origen social de los profesores de universidad está en un origen medio alto, porque la institución usa un tipo de lenguaje, requiere un tipo de «habitus» y de disposiciones que se corresponden más con esos grupos sociales. Por lo tanto, es muy probable que el sesgo desde el punto de vista de clase también esté presente en el acceso a los profesores de universidad.

Decía Colbert, ministro de Luis XIV, que se debían cerrar facultades para dificultar el acceso de los campesinos a los estudios superiores. Esto se traduce hoy con una tasa de mortalidad educativa en el transcurso de toda la educación que se ceba con las clases mas desfavorecidas, aunque se está viendo el aumento de las tasas, hipotecarse al 6%… todo ello está dificultando el acceso a la universidad actualmente, ¿cree que es intencionado?

Soy poco partidario de pensar en teoría de la conspiración, es decir, cuando uno escribe, hay muchos textos del siglo XVI y XVII donde se percibe el peligro de que las clases populares accedan a la educación ¡¿Dónde iremos a parar?!, es decir, los ignorantes deben permanecer ignorantes para poder ser explotados como clase, incluso se intuye un cierto peligro en el acceso al conocimiento y sí que realmente estamos ante un modelo que niega el acceso al conocimiento. Yo no diría que estemos a ese nivel, pero si que en situación de crisis y en situación de dificultades económicas. Lo que es más cómodo y lo que es más relativamente fácil para los gobernantes es introducir estos mecanismos, estas barreras que efectivamente, no desde un punto de vista cultural, nadie dirá discursivamente que tales grupos no deberían acceder a la universidad, nadie se atreverá; espero que nadie se atreva en estos momentos a decir una idiotez de este tipo, pero sí, en cambio, considerar que hay determinados grupos, sí que es verdad que hay una cultura de considerar que determinados grupos tienen una situación prácticamente privilegiada:  estos acabarán en la universidad, irán a la universidad porque es su naturaleza, y si además prácticamente tienen que pagar algo más, como el dinero lo tienen pues accederán a ello, y por lo tanto, sobretodo, cuando no se hace nada es cuando realmente existen todas esas barreras, cuando impedimos que determinados grupos a los que sí hay que ayudar a través de la intervención pública, pues no puedan acceder.

Antes las directrices educativas superiores hablaban de ‘learning’, es decir, aprendizaje, ahora hablan de ‘training’, es decir entrenamiento ¿Qué cree que se oculta tras esta cambio de significado?

Muy interesante esta cuestión, yo creo que hay un elemento que ha triunfado mucho en los círculos educativos, relacionados con el mundo empresarial, todo el discurso de los emprendedores, de la idea que hay que socializar mucho más este espíritu empresarial, no formemos borregos tayloristas, formemos a individuos capaces de ser creativos, etc. Y el concepto clave en esto ha sido el «training», la idea de entrenabilidad, lo que decíamos antes, entre conocimiento y habilidades también se aplica un poco, creemos un individuo que sea básicamente entrenable, que sea muy manejable, muy flexible, con capacidad de adaptación a muchas cosas. Esto puede ser una virtud desde el punto de vista laboral, nadie lo negaría, pero al mismo tiempo lo que uno esta intuyendo cuando están mandando este mensaje es que estés dispuesto a ser flexible en todo, incluso en tus contratos laborales, por tanto, es una forma también de decir la entrenabilidad significa también olvidate de la estabilidad, que podamos cogerte y tenerte tres meses aquí, luego mandarte a la Conchinchina y luego que vuelvas y si hace falta sea con un trabajo más precario, y con mucha rotación, etc. Es decir, que asociado a eso, y la propia idea de flexibilidad que forma parte de la jerga de las relaciones entre educación y trabajo, no olvidemos que también hay implícitos cuestiones relacionadas con el mercado de trabajo y con eliminar rigideces del mercado de trabajo, flexibilizar y abaratar como el despido.

¿Se ha reducido el contenido en el paso de la licenciatura a grado, aún siendo de igual duración?

Yo creo que sí. No, no, perdón, no estoy contestando bien, no se han reducido tanto como se han intensificado. Yo creo, y ahí sí que creo que hay un reflexión a hacer, tenemos una estructura de universidad muy burocratizada, muy centrada en el conocimiento, nos llenamos la boca de este discurso de las competencias, de las habilidades, pero todo el profesorado que ha accedido a la universidad lo ha hecho a través del conocimiento, no a través de la pedagogía, igual que ocurre en Secundaria. En Primaria sí que ocurre que estudian para ser profesores, en Secundaria y Universidad no, pueden haber físicos que creen que deberían estar en la NASA y tienen que conformarse siendo profesores de Secundaria o de la Universidad, es decir, lo que confiere identidad al profesor es más el conocimiento que la pedagogía, y prácticamente nadie nos examina a los profesores de Universidad si somos buenos pedagogos o no, y luego pasa lo que pasa muchas veces. Y esto es muy común que efectivamente sea así. ¿Qué ha pasado? Que la condensación en menos tiempo muchas veces genera en el profesorado la reacción de, no, no, mi conocimiento es el esencial, es el más importante, y por lo tanto si ahora me lo reducen de 5 a 4 años lo voy a meter en 4 años. Entre otras cosas, lo que decíamos antes de las dificultades del estudios a tiempo parcial tiene que ver con esto, se intensifica mucho esos 3 o 4 años, hay mucho conocimiento, y yo creo que esto al inicio ha sido especialmente significativo con el paso a Bolonia. Veremos si con el paso del tiempo ayuda a esponjar un poco más, a ser más selectivo, y entender que sobre todo efectivamente también cuando Bolonia pretende más horas del estudiante, etc. que también el estudiante de forma autónoma pueda acceder al conocimiento, no solo a través del profesor.

¿Por qué el sistema educativo se basa en practicas autoritarias, en los que el docente es la autoridad y el alumno el subordinado?

Ahí podríamos extendernos mucho, aquí también la sociología de la educación nos aporta cuestiones interesantes, por ejemplo, Bergstein se preocupa mucho por la relación entre estructura social y pedagogía: la pedagogía no es el resultado de cuatro personas que se han juntado en una habitación y han decidido cual es el mejor método pedagógico a través del cual enseñar, sino que como son las relaciones de poder en la sociedad luego se proyectan en la educación, es un relación muy explícita. En el caso de la universidad ocurre lo mismo, Bolonia intenta muchos cambios en este sentido pero cuesta mucho sobre todo romper la relación autoritaria, donde la autoridad y el poseedor del conocimiento es el profesor y donde la propia inseguridad del docente puede verse amenazada si socializa en exceso el conocimiento, o si abre demasiado la oportunidad a que los estudiantes participen de él. Cuestiones de este tipo yo creo que son las que dificultan quizá una mayor democratización de la relación pedagógica, y creo que ahí hay mucho terreno que recorrer, hay mucho que aprender sobre todo de los niveles más bajos del sistema educativo, donde las formas son mas democráticas, por ejemplo cuando uno mira la Educación Infantil, la Primara, la forma de docencia y la interacción entre el profesor y los alumnos es mucho más democrática, es mucho más igualitaria que a medida que uno sube en el sistema educativo, cuestión absurda porque cada vez el alumno teóricamente sabe más, y debería poder participar más de esa relación pedagógica, en cambio es a la inversa. Yo creo que fijarnos mucho en lo que se hace en las primeras etapas ayudaría mucho.

¿Entonces el sistema educativo fomenta la docilidad y el asimilamiento de jerarquías?

Parte de ello es así. Desde que autores como Bought e Indis, economistas norteamericanos que estudiaron mucho la educación, tiene una fuerte correspondencia con el mercado de trabajo, y en función de los perfiles laborales futuros la gente aprende a obedecer o a dirigir; algo de esa correspondencia siempre existe. De todos modos yo diría que esta etapa de sociabilización es más fuerte en el nivel no universitario que en el universitario, pero a veces se ve un profesorado universitario quejándose de lo pasivos que pueden llegar a ser los alumnos, pero en cambio nos hemos encargado todos de pasivizarlos durante las primeras etapas, y de que se acostumbren a esta relación autoritaria, casi pedagógica, y buscar una cierta comodidad tanto para el docente como para el dicente. Lo más fácil para dar clases es yo pego el rollo y alguien lo escucha y tome apuntes, y ni me cuestione, ni participe, ni me obligue a mi a buscar otras lecturas, otros enfoques otros textos, etc. Eso es lo más cómodo, entonces, claro, si se establece esta relación es muy difícil cambiarla.

¿Se inculca a los alumnos un «currículum oculto» que enseña a los alumnos un saber estar, ese «habitus» que les servirá para ser los trabajadores disciplinados, autónomos, adaptables, capaces de reciclarse por sí mismo asumiendo los costes de ello?

No hay duda, no hay duda de que todo eso forma parte del «currículum oculto», de lo que llamamos funciones no escritas pero que están presentes en cualquier institución educativa, lo que ocurre es que yo creo que cuando los jóvenes llegan a la universidad todo eso prácticamente ya lo han adquirido, a veces incluso la universidad puede suponer un interesante punto de inflexión para cuestionarlo, por ejemplo, me refiero -imaginemos- qué concepto de ciudadanía ha trabajado la escuela como institución: de respeto a las instituciones de pasividad prácticamente, un ciudadano que es cívico desde el punto de vista de su comportamiento, tira los papeles a la papelera, recicla, hace todo lo que tiene que hacer, participa de la comunidad, pero acepta casi sin cuestionar demasiado las instituciones; en cambio, en la universidad pueden producirse procesos de inflexión donde determinados estudiantes pues a través de mecanismos de asamblea, de participación, cuestionan el currículum, cuestionan, luchan por sus derechos… Por tanto, yo creo que la domesticación ocurre antes, y para una gran mayoría esa domesticación se arrastra, así de claro, o incluso se consolida en la universidad, yo creo que la universidad se preocupa menos de estas funciones implícitas porque ya se han producido, sino lo haría, seguro.

¿Se considera al estudiante un consumidor pasivo, siempre listo y abierto a la acción educativa, en tanto que no puede participar de los contenidos, las dinámicas…?

Yo creo que sí, a los estudiantes, incluso desde un punto de vista físico y corporal, la imagen del aula todavía no la hemos conseguido romper, en mi universidad sigue habiendo tarimas, muy significativo, se han hecho obras, se ha cambiado la disposición, han cambiado los bancos a veces por sillas de brazo, para poder organizar grupos, pero la tarima no se mueve, y la disposición corporal ya está ahí. Esto Foucault ya nos lo enseño: se disciplinan los cuerpos y, claro, se asimila que las relaciones se establecen de esta manera y que así son, y por lo tanto uno cuando entra en el aula, a pesar de que no conozca a los estudiantes, espera una respuesta por su parte y sabe qué esperan de él, y eso, hay que hacer algo para modificarlo, para cambiar esta dinámica, si no, la opción por defecto es esa, es de pasividad, de decir: voy a hacer lo que tu me mandes.

¿Se antepone la adquisición de competencias y habilidades profesionales a la adquisición de herramientas para la comprensión de la sociedad en la que vive el alumno?

Creo que sí. Creo que en general vivimos una época, vivimos un tiempo donde el humanismo tiene cada vez menor peso y se considera cada vez menos relevante para la productividad, para la economía, para el crecimiento, y la cara fea de esta moneda es que si eliminamos la parte humanista, tanto desde un punto de vista de conocimientos como reflexiones, etc., si consideramos que no es importante que un ingeniero sepa algo sobre literatura y debata sobre la literatura o sobre el cine o sobre la cultura, ahí nos equivocamos fuertemente, porque entonces si que reducimos la idea la propia universidad, el propio conocimiento a una cuestión de adquisición de habilidades para la profesión. Creo que -y es muy paradójico- esta lógica de vamos a profesionalizar, vamos a hacer más expertos, cuando precisamente estamos hablando de flexibilidad, de capacidad de aprender, lo que mejor va para estas cosas es el humanismo: la reflexión es la capacidad de ser autocrítico, la habilidad de saber resolver problemas, y para eso el conocimiento crítico y la reflexión humanística me parece esencial y cada vez desgraciadamente está siendo desplazada.

Hicimos el calculo, de los créditos ECTS, que si son 240 créditos ECTS, acaban siendo 9 meses efectivos, 252 días, sin restar fines de semana, acaba dando que el estudiante tiene que dedicar entre 45-52,2 horas de trabajo semanales al estudio ¿Por qué la partición ésta del tiempo de 8 horas de trabajo, 8 de ocio y 8 de sueño no se tiene en cuenta para elaborar los planes de estudio?

Es una buena reflexión, yo creo que aquí ha habido cuestiones relacionadas con lo que antes me preguntabas de si realmente se había quitado contenido, o no, y yo decía no, se ha intensificado, y uno de los efectos es ese: al intensificar esto supone también intensificar la actividad pedagógica. Creo que Bolonia, en esto es muy claro, ha intensificado la actividad pedagógica tanto para los alumnos: horas de lectura, horas de estudio, etc., como para el profesorado: más pruebas más evaluaciones, más evaluación continua, y como además lo que no hemos conseguido es reducir la masificación en la universidad tiene que aplicar todos esos métodos con grupos de 100 alumnos por ejemplo, lo cual es una locura aplicar el modelo Bolonia con 100 alumnos en clase, pero eso es la realidad, y está teniendo ese efecto, con lo cual, es cierto que son aspectos no contemplados y que realmente, a pesar de que se dice mucho vamos a ver que es lo que efectivamente supone un texto de 20 paginas desde el punto de vista de tiempo para el estudiante, los cálculos, es cierto que los números son más aproximados a los que has dicho, que realmente es una intensificación que no se tiene suficientemente en cuenta.

¿Entonces, se está adiestrando a los alumnos para un futuro laboral, un futuro laboral del que hablaba la patronal europea de 50 horas semanales?

No lo se, no lo se, no sabría contestar si eso realmente tiene… Yo creo que hay veces que la lógica de la institución universitaria no es tan dependiente del mercado de trabajo, tiene su propia lógica interna en cuanto a las decisiones de como se organiza, que se prioriza, que después puede tener su correspondencia, puede tenerla por supuesto; pero no es: bueno vamos a intensificar a través de Bolonia por que efectivamente vamos a pedir 50 hora de trabajo, pues no, la universidad lo hace por sí misma, tiene suficiente, no necesita a nadie más.

¿Sirve además para mantener a los alumnos alienados realizando unos trabajos que sólo podrán ser mediocres en la medida que no hay tiempo para hacerlos?

Algo de eso hay. Yo creo que ahí no es tanto cuestión de decir vamos a intensificarles la agenda y todo se traducirá en mediocridad, no, porque yo sigo teniendo estudiantes que hacen trabajos brillantes. Una parte importante sigue haciendo trabajos mediocres, otros malos, malos, y algunos muy buenos. Pero sí que esto llama en la necesidad de mayor coordinación del profesorado universitario, es decir, que a veces, por ejemplo, en un campo donde yo doy clase que son las facultades de ciencias de la educación, donde es muy típico pedir trabajos a los estudiantes, a los futuros maestros, y ves que tienen que hacer muchos trabajos que a veces tienen poca coherencia entre si; entonces, si el profesorado no es capaz de coordinarse, de dar mayor coherencia, integrar el trabajo en partes de uno más general… probablemente esto cobraría más sentido y sería más positivo desde el punto de vista del aprendizaje.

¿Toda esta serie de técnicas y procedimientos se podría considerar una forma de control social oculta y que el profesorado reproduce?

Una vez más sobre el tema de intensificación, etc., yo creo que vuelvo a aplicar aquí la lógica sistémica, cómo la institución se ha institucionalizado, es decir cuáles son sus prácticas internas, qué tradición, qué dinámica lleva a que las cosas se hagan de ese modo, y a partir de aquí si eso quiere llamarse control social, pero interno de la universidad, entonces sí que es.

Ahora pasamos a un apartado de condiciones de trabajo en la universidad. ¿En los últimos años ha habido una proliferación de categorías y estatus laborales?

Sí, pero todas en la misma dirección. Aquí ocurren varias cosas, está el tema central y autonómico, con una ANECA y un AQU en el caso de Catalunya, donde cada una ha creado sus propios perfiles laborales. Están ocurriendo dos cosas: uno, que se crean reformas dirigidas a facilitar contratación y flexibilidad en esa contratación y precarización claramente. Esto es muy claro, prácticamente las figuras de funcionario tienen que eliminarse, pero incluso dentro de los contratos más o menos estables hay mucho contrato temporal, y dentro de esos contratos, condiciones más precarias, más figuras de asociado, y yo creo que asistiremos en los próximos años a mucha inventiva en este terreno que lo que llevará es que las proporciones del profesorado estable y cualificado en los departamentos pues cambien claramente.

¿Qué consecuencias tiene esto a nivel de relaciones sociales y laborales?

Muy significativas, yo creo. Tiene consecuencias, primero, sobre las propias trayectorias de aquellos que optan por una carrera académica ya que difícilmente se puedan estabilizar. El riesgo de fuga de capital humano es cada vez más claro. Hay fuga de cerebros, lo estamos viendo en el terreno de la universidad, a parte de un gran despilfarro, invertimos dinero público en prepara personas que luego se pueden ir, que no somos capaces de retener, y después, a nivel interno, por supuesto puede generar dinámicas de relación de poder, donde situaciones de mucha precariedad, de mucha inestabilidad e incertidumbre en la posición genera posiciones de debilidad laboral inevitablemente. Puede haber un cuerpo más estable, con mayor capacidad de decisión y que tenga la sartén por el mango respecto a otros que tiene situación de mayor precariedad.

¿Está habiendo una ruptura del relevo generacional dentro de la universidad?

Sí, lo está habiendo claramente. Creo que estamos ante un problema grave, de posible descapitalización de la universidad. La universidad en estos momentos si no estudia una situación de supervivencia de su capital humano a medio plazo se puede encontrar ante un problema. De momento vive muy «cómoda» (entre comillas) ya que la situación es tan precaria fuera de la universidad que la cola existe, la cola del empleo, y la posibilidad de gente dispuesta a trabajar por salarios que no se merecen, pero eso es una situación que no es deseable, y que no puede alargarse mucho. Es decir, muy buenos profesionales pueden hartarse fácilmente de esta situación y acabar yéndose y perdemos lo mejor, perdemos al mejor capital humano en nuestras instituciones. Ahí hay un problema, un problema grave.

¿Se pierden lineas de investigación con esta ruptura generacional?

Puede, puede afectar a la capacidad competitiva de las universidad. Yo decía antes que la universidad, paradójicamente, mantiene cierta capacidad competitiva; hay muy buenos profesionales en nuestras universidades, yo pertenezco a una universidad que a nivel de investigación tiene muy buena reputación y esta bastante bien situada en distintos campos, con buenos niveles de publicaciones etc. A medida que la situación se precarice… Aquí hay un situación paradójica, estamos exigiendo cada vez mayores niveles de «excelencia» (entre comillas), de publicación en revistas de impacto etc., a gente que tiene escasos salarios, tiene que dar no se cuantas clases al mismo tiempo, es decir, también la intensificación del docente joven se esta produciendo de una forma clarísima. ¿Y eso donde nos lleva?

Hay un punto donde el equilibrio se romperá, no podemos al mismo tiempo precarizar mucho y pretender excelencia con trabajo precario, eso es imposible. Llegará un momento en que eso tendrá efectos, si vamos y seguimos precarizando la universidad vamos a pagar un precio desde el punto de vista de la «excelencia», sin duda; y cuidado con eso, porque entonces si que puede haber un sector privado que gane la cuota de mercado. De momento España, paradójicamente, casi teniendo en cuenta el nivel de educación privada que tenemos en el sector no universitario, a nivel universitario es prácticamente pequeña la presencia de universidad privada, pero si precarizamos mucho la pública, entonces si que veremos un terreno donde todavía hay mucho que perder.

En general percibimos que hay un desanimo completo dentro del profesorado, ¿porque cree que es así?

Yo creo que hay un desanimo social en estos momentos, no diría exclusivo de la universidad, primero porque situaciones objetivas desde el punto de vista económico, que para muchas familias es dramática, pero al mismo tiempo están instalados en una situación donde no se ve nunca la luz al final del túnel, donde no parece que haya una linea de políticas que efectivamente nos puedan sacar de aquí. Que haya una perspectiva de cambio está desanimando a una sociedad que precisamente no es una sociedad de fácil desanimo. Las sociedades mediterráneas en general se caracterizan por ser muy vitales. En la universidad se está trasladando un cierto desánimo porque determinadas batallas, luchas por conseguir una universidad de calidad, de excelencia, etc. se están viendo afectadas por todos estos procesos. Yo, por ejemplo, voy a decir una situación muy paradójica: en mi equipo de investigación tenemos mucha investigación, muchos becarios, tenemos una situación donde hemos conseguido financiación externa. Yo creo que la universidad tiene que ser muy creativa desde el punto de vista de los ingresos hoy, porque la financiación pública de antaño ya no volverá, eso está muy claro, pero al mismo tiempo en mi equipo de investigación hay gente muy cualificada que todavía no tiene una posición estable, y lo han hecho todo para tenerla, es decir, si hubieran vivido 20 años atrás esta gente estaría consolidada en su posición, y ahora no pueden, y corremos el riesgo de perderlos, y claro, eso puede afectar al ánimo a quién le afecta, en una situación: bueno estoy publicando, estoy trabajando de forma excelente y prácticamente me siguen precarizando, pues igual tengo que irme. No lo están haciendo porque optan personalmente por quedarse; ofertas no les faltarían fuera.

Esquema (Véase Esquema Miembros del Consejo Social de la UB)

¿Qué conclusión puedes sacar del esquema?

Pues yo diría: «virgencita que me quede cómo estoy», porque con las reformas que el ministro Wert ha anunciado respecto a la universidad podemos ir a mayores lilas y azules fuertes, es decir, la idea de que la universidad sea un espacio donde los consejos sociales tengan mucho poder. En los consejos sociales no es que esté representada la comunidad, o la sociedad, sino la clase empresarial fundamentalmente. Es una idea que gana mucha potencia en el gobierno actual del Partido Popular, y tengo la sensación de que el mapa, si lo reproducís dentro de cinco años, es probable que gane en oscuridad, por decirlo así, en todos los sentidos, oscuridad física y simbólica, que pueda existir ahí, y eso, evidentemente, me parece un peligro en todos los sentidos: reducir la función de la universidad a una lógica muy empresarial y muy instrumental de cara a preparar trabajadores y olvidar vertientes de ciudadanía y vertientes de pensamiento crítico y todas las vertientes humanistas a las que antes me refería.

¿Toda esta gente no representa a la sociedad?

Por supuesto que lo son, pero también lo son las ONGS, las AA.VV. (Asociaciones de Vecinos). O es que las asociaciones vecinales no tienen nada que decir sobre como tiene que ser la universidad, o es que no sería relevante pensar que los vecinos tienen algo que decir sobre qué presupuesto público queremos asignar a la universidad y para qué, y qué tipo de gente queremos preparar y formar, y cómo queremos participar y decir qué es lo que hacen las instituciones. La pagamos entre todos, no solamente la pagan las aseguradoras, ni mucho menos las inmobiliarias, por lo tanto, diversifiquemos. Yo entiendo que en la universidad, desde un punto de vista organizativo, sí que hay elementos de profesionalización que merece la pena reflexionar. Vivimos un siglo XXI donde la gestión pública se ha hecho compleja, donde la situación en estos momentos de crisis económica es muy significativa y donde determinadas habilidades son importantes, es decir, que el equipo de gobierno de la universidad sea básicamente un equipo hecho por profesionales, que son profesionales de la educación y de sus campos en la educación, creo que tiene cierto riesgo y que es verdad que determinadas figuras profesionales de la gestión pública yo creo que tienen que participar, no que tienen que ser las que decidan absolutamente todo, pero tienen que estar presentes. Cuando uno está manejando un presupuesto de 300-400-500 millones de euros, yo prefiero tener un profesional, porque además es muy serio, es dinero público, y por lo tanto no podemos dejarlo a la alegría de profesionales que consideran… Y además hay una cuestión más, y es que en la universidad también hay intereses, y los equipos de gobierno de profesores de la universidad tienden a barrer para casa. Sabemos que siempre ha sido así, por lo tanto, no es que consideremos que iríamos de un modelo absolutamente democrático a un modelo de antidemocrático-profesionalizador, no, profesionalizar parte de la gestión pública me parece esencial. La participación de la comunidad de algún modo en la universidad también me parece esencial, pero una reforma cómo la del ministro Wert en que prácticamente van a ser nombrados a dedo rector, vicerectores, decanos, y van a ser los azules, y los verdes, y los lilas quienes van a decidir sobre todo ello me parece aberrante, absolutamente.

P: ¿No se si hay alguna pregunta más, si tenemos…?

O: Bueno, si tenemos 5 minutos. Respecto a la movilización dentro de la universidad que piensa de un modelo… Bueno, hemos visto que estamos en una situación que a pesar de algunos intentos es de clara desmovilización, ¿por qué se produce y por qué dentro de la comunidad universitaria se esta dejando hacer?

Yo creo que lo de la movilización es muy difícil, y mantenerla con el tiempo. Se está viendo con la crisis, hay puntas de movilización, donde por ejemplo, la PAH arrastra a un montón de gente y sale a la calle, donde hay una gran manifestación colectiva en contra de los recortes en salud y en educación, pero mantener esa lucha de forma constante es muy difícil. Al mismo tiempo todos los aspectos relacionados con individualización, etc., tienen su peso, esta muy presente, la gente busca su beneficio personal por decirlo así, y cuesta efectivamente movilizar al personal, movilizar a los colectivos. Pero, por otra parte, y todo hay que decirlo, a veces nos enteramos menos de lo que ocurre, hay actividad, por decirlo así, que es poco pública, o que los medios se encargan de publicitar poco. No solamente son vía movilización, sino una lucha más constante, más cotidiana. Yo siempre pongo el ejemplo de qué pasó en el segundo año del 15M: cuando los colectivos desaparecieron de la Plaza Catalunya, de la acampada, pareció que el movimiento había desaparecido, y no, se fue a los barrios, y en los barrios hubo asambleas, y al año siguiente cuando fue el 15M y se hizo la manifestación del aniversario: ¡Poum! Resurgió públicamente de una forma muy fuerte, y ahí los primeros sorprendidos fueron los medios, porque cómo no estaban ahí se pensaban que no existían, y de esto también hay. A mi me consta que por ejemplo en estos momentos hay una plataforma de defensa de la universidad pública, que se además se esta hablando de la «Caputxinada 2.0». Este movimiento que ya lleva unos meses -yo he estado en alguna reunión- se trabaja por comisiones con la idea de no bajar los brazos, de efectivamente presentar batalla. Hemos visto que en la politécnica la situación es muy compleja pero algo se ha parado, unos despidos anunciados que han conseguido pararse. Que no arrojemos la toalla todavía, que un poco de esperanza nos queda.

O: Ultima idea, respecto a la función de la universidad como mecanismo de control social, es cierto que tampoco nos vamos a abocar a teorías de la conspiración, no, pero históricamente los movimientos estudiantiles han tenido cierta importancia como vanguardia, o llámese como se quiera, de determinadas luchas sociales que históricamente se han dado. Hemos podido ver que por ejemplo en 1921 Primo de Rivera introducía exámenes en febrero porque sino veía que entre el lapso que acababan las vacaciones y empezaban la universidad en febrero, se encontraba que se la liaban, y entonces dijo, pues introduzco unos exámenes y ya está, y parece que la idea sea un poco ésta, cargar mucho de trabajo, y en muchas fases, vemos por ejemplo la UPF, la mas ‘avanzada’, que tiene incluso trimestres y evaluaciones continuas que por medio de tal forma el estudiante se pasa durante 9 o 10 meses prácticamente ‘trabajando’ sin parar, de tal forma que no le da tiempo de abordar ninguna otra tarea. Y ya no digamos trabajar, o cuestiones de movilización, sino que únicamente se puede dedicar a estudiar, y lógicamente cuando tienen un tiempo libre ya conocemos diversas formas de evasión que el estudiante se toma, y que es normal, pero me parece que esto es significativo y no creo que sea una cuestión… Se han ido introduciendo estos mecanismos y me parece que se ha reducido el tiempo en el que el estudiante, antes sobre todo cuando el estudiante era más un personaje pequeño burgues, que era un lugar de entretenimiento y pasaba 4 años como de libertad. Hoy eso se ha reducido y parece que acaba uno la enseñanza secundaria después de múltiples maltratos y entonces ya directamente entra como en una especie de «premundo» del trabajo.

Ya, ya, me parece una reflexión muy oportuna, y muy cierta.  En realidad, si te fijas, esto nos ocurre a todos y en todas las profesiones, y ahí la tecnología tiene mucho que ver. La tecnología intensifica, aumenta la productividad a pasos brutales pero al mismo tiempo nos intensifica el trabajo de una forma muy fuerte, pero la tecnología no es neutra, alguien la maneja y a un determinado servicio, pero es cierto, tienes mucha razón en cuando haces esta reflexión en decir: bueno, ¿qué espacios de reflexión de discusión, de crítica le quedan al estudiante?

Yo tengo la suerte de estar en una facultad de sociología donde esto se lleva a clase, es muy común por ejemplo que en las clases existan debates que uno piensa que los puede estar teniendo en el bar. No por eso no son serios. Los debates de bar es donde más se aprende en la universidad. Es mejor ir al bar que a clase, aprendes más dialogando con los colegas que escuchando un profesor dando la chapa, pero en general es cierto que existe este proceso de intensificación, pero yo creo que cuando uno pregunta cuál es la causa de todo esto, realmente, es un cúmulo de factores, y no es sólo una lógica de control social conspirativo, pero que algo de eso pueda haber en el sentido de: dejémonos de tonterias, en la universidad profesionalizamos creamos profesionales, nos olvidamos de la parte humanista, de la ciudadanía crítica. Seguro que tiene que ver haber encontrado el modelo que lo hace perfecto, por decirlo así, no vayamos a perder el tiempo. Esto fue una obsesión de Margared Tatcher en Inglaterra con la educación, es decir: vamos a quitar de la educación todo aquello que no sea el «back to basics», todo aquello que no sea el conocimiento, ¿y qué hacen los profesores hablando de igualdad en la clase, de cooperativismo y de solidaridad? No, eso son chorradas, lo que hay que hacer es mates, historia, lengua y competir con los japoneses en la construcción de coches, ese es el objetivo, y todo eso filtra, evidentemente. La nueva derecha obviamente prefiere este modelo, y no un espacio donde haya de reflexión crítica, sin duda.


Fuente: Universidad S.A.

NOTAS
  1. Fuente de la breve reseña biográfica: http://sapsuabcast.wordpress.com/bienvenidos-a-la-pagina-del-saps/publicaciones/xavier-bonal/ []
  2. El Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios o AGCS (en inglés: General Agreement on Trade in Services o GATS) es un tratado internacional de la Organización Mundial de Comercio, que entró en vigor en enero de 1995 como resultado de las negociaciones de la Ronda de Uruguay. El tratado se firmó para extender el sistema de comercio multilateral al sector de los servicios, a semejanza del sistema que el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (General Agreement on Tariffs and Trade o GATT) establece para el comercio de mercancías. Todos los miembros de la OMC son signatarios del AGCS. []

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