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oct 05 2012

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Los siete saberes necesarios para la educación del futuro

Hace poco más de un año me leí el libro de Edgar Morin: Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Es uno de los mejores libros que he leído sobre educación, claro está, centrada ésta primordialmente en toda su dimensión social. Se trata de un libro pequeño, de 159 páginas, pero ni mucho menos es liviano. Es un libro que invita a una reflexión continua página por página. No por ello se trata de un texto complejo. Aunque Edgar Morin ha indagado mucho en la teoría de la complejidad, el autor nos ofrece un texto corto pero denso que invita a reconsiderar la organización del conocimiento y concebir una manera de reunir lo que hasta ahora ha estado separado, reformulando nuestras políticas y programas educativos. Es un libro recomendado tanto para los profesionales en los diferentes ámbitos de la educación, como para todos los que creemos en la importancia suprema de la educación en nuestras sociedades.

El libro fue publicado por primera vez en 1999, en francés, con el título original Les sept savoirs nécessaires  à l’education du futur, por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), París. Al final de esta entrada incluyo un enlace del libro en PDF.

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Sinopsis

Si queremos que la Tierra pueda satisfacer las necesidades de los seres humanos que la habitan, la sociedad humana debe transformarse. En esta evolución, la educación, en su sentido más amplio, desempeña un papel preponderante. La educación es la “fuerza del futuro”, pues constituye uno de los instrumentos más poderosos para realizar el cambio.

Es necesario reconsiderar la organización del conocimiento, y para ello debemos derribar las barreras tradicionales entre las disciplinas y concebir una manera de reunir lo que hasta ahora ha estado separado. Y al realizar estas reformas hay mantener la mirada fija a largo plazo, hacia el mundo de las generaciones futuras, pues tenemos una enorme responsabilidad en relación a ellas.

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Aprovechando que mi estimable compañera de Sociología en la UNED, Irene Pérez (Licenciada en Ciencias Ambientales por la Universidad de Alcalá de Madrid, especializada en Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible), con motivo del Día Internacional del Libro que se celebró el pasado 23 de abril, publicó siete posts en su blog, eSe de Sostenibilidad, correspondientes a los siete saberes necesarios para la educación del futuro de Edgar Morin, he reunido -con su permiso- todos los textos en esta entrada. Así, esta entrada es un resumen muy útil del texto de Morin donde Irene recoge de forma brillante las ideas principales de los siete saberes. Mi más sincera enhorabuena a Irene por este gran trabajo y mis agradecimientos por haberme permitido agregarlo en Cisolog, de manera que esta entrada pueda servir siempre para refrescar de manera bien resumida los siete saberes de Edgar Morin.

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Los siete saberes necesarios para la educación del futuro

de Edgar Morin

Ideas principales, por Irene Pérez

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1. Las cegueras del conocimiento: el error y la ilusión

Ideas clave:
  • La educación permanece ciega tanto al error como a la ilusión ante el conocimiento humano, sus disposiciones, sus imperfecciones, sus dificultades, etc., y no se preocupa por hacer conocer lo que es conocer.
  • El conocimiento no es una herramienta “lista para usar” que se pueda emplear sin examinar su naturaleza. Hay que dotar a cada mente con instrumentos para la vida y para la lucidez.
  • Es necesario introducir y desarrollar en la educación el estudio de las características cerebrales, mentales y culturales del conocimiento, sus procesos, modalidades, disposiciones… que permitan arriesgar el error o la ilusión
La primera cuestión que nos señala E. Morin es que la educación debe afrontar sus deficiencias desde el error y la ilusión, que no se reconocen en absoluto, siendo necesario mostrar que no hay conocimiento que no esté amenazado por ambos aspectos: el error y la ilusión.

EDUCAR LA MIRADA

Un conocimiento no es el espejo de las cosas o del mundo exterior y los principales errores de percepción que nos llegan lo hacen a través de la mirada, donde además del error de percepción se añade el error intelectual. De este modo, proyectamos nuestros deseos, miedos, frustraciones… que aportan nuestras emociones y se multiplican los riesgos del error.
Se podría pensar que la eliminación del riesgo de error se produciría rechazando cualquier afectividad, sin embargo, el desarrollo de la inteligencia está totalmente unido al desarrollo de la afectividad. Los paradigmas que controlan la ciencia pueden desarrollar ilusiones y ninguna teoría está inmunizada contra el error.
Además nuestra memoria está sujeta a numerosas fuentes de error. Nuestra mente tiende a seleccionar los recuerdos que nos convienen y a rechazar los desfavorables, por ello, nuestra memoria está sujeta también a errores e ilusiones.
Por ello, la educación tiene que dedicarse a identificar los orígenes de los errores, ilusiones y cegueras en un mundo que se cree perfeccionista y está ofuscado.

ERRORES INTELECTUALES Y ERRORES DE LA RAZÓN

Al igual que nuestra memoria, nuestros sistemas de ideas también nos protegen de los errores e ilusiones que están inscriptos en ellos, siendo la racionalidad la que los corrige, de modo que:
  • La racionalidad es la mejor barandilla para evitar que nos precipitemos al vacío del error y la ilusión. En este sentido, esta racionalidad debe permanecer abierta a la discusión para evitar que se vuelva a encerrar en la doctrina y se convierta en racionalización.
  • La racionalidad crítica se ejerce sobre errores e ilusiones.
Así pues, la racionalidad no es una cualidad de la cual dispondrían en monopolio la civilización occidental sino que en todas las sociedades hay racionalidad. Por ello, es necesario reconocer en la educación el principio de la incertidumbre racional que establece que la verdadera racionalidad no es solamente teórica ni crítica sino también autocrítica. En definitiva, como seres humanos, como Humanidad, lo que nos señala este principio es que las personas debemos de ser críticos con las ideas pero también con nosotros mismos como individuos, especie y sociedad.

LAS CEGUERAS PARADIGMÁTICAS

Los paradigmas, nos señala E. Morin, pueden definirse atendiendo a:
  • La promoción o selección de los conceptos maestros de inteligibilidad. El nivel paradigmático es el del principio de selección de las ideas que están integradas en el discurso, en la teoría o que son apartadas y rechazadas.
  • La determinación de las operaciones lógicas maestras. Por su prescripción y su proscripción, el paradigma funda el axioma y se expresa en el axioma.
En definitiva, el paradigma instaura las relaciones primordiales que constituyen los axiomas, determina los conceptos, impone los discursos y/o las teorías, crea la organización de los mismos y desarrolla la generación o la regeneración.
Entonces, el “gran paradigma de Occidente”, formulado por Descartes, es el paradigma cartesiano que separa al objeto del sujeto con una esfera propia para cada uno, de modo que determina una doble visión del mundo y puede, al mismo tiempo, dilucidar y cegar; revelar y ocultar.

EL IMPRINTING

El imprinting es un término que representa la marca sin retorno que imponen las primeras experiencias en el joven animal. De este modo, el imprinting cultural marca a los humanos desde su nacimiento, primero a través de la familia (entendiéndose ésta no como una visión clásica: padre – madre – hermanos, sino más amplia y menos conservadora), luego en el colegio y posteriormente en el desempeño profesional.
Así pues, el poder imperativo y prohibitivo de los paradigmas determina los estereotipos, las ideas recibidas, las creencias estúpidas, etc.

LA NOOLOGÍA

La nooesfera es la esfera de las cosas del espíritu, de modo que está en nosotros y nosotros estamos en ella.  En este marco, una teoría debería ayudar y orientar las estrategias cognitivas conducidas por los sujetos humanos, aunque es complicado distinguir entre laIdealidad y el Idealismo, la racionalidad y la racionalización, etc. Además, existe una gran dificultad para reconocer el mito oculto bajo la etiqueta de ciencia o razón. Pensemos por ejemplo en Galileo Galilei cuando afirmó que la Tierra gira alrededor del sol; afirmación que hoy nadie niega y que le costó la vida.
Mientras que el mito y la ideología destruyen y devoran los hechos, las ideas nos permiten concebir carencias y peligros. Por ello, es necesario desarrollar una lucha crucia contra las ideas, pero no podemos hacerlo más que con la ayuda de las ideas.

LA INCERTIDUMBRE DEL CONOCIMIENTO

Lo inesperado nos sorprende porque nos hemos instalado con una enorme “pseudo-seguridad” en nuestras teorías y leyes, pero éstas son extremadamente resistentes y poco resilientes a los cambios y no tienen estructura suficiente para acoger lo nuevo.
El conocimiento queda como una aventura para la cual la educación debe promover los soportes indispensables.
Debemos intentar jugar con la doble enajenación, la de las ideas por nuestra mente y la de la mente por nuestras ideas. Ahora bien, surge un problema clave: instaurar la convivencia de nuestras ideas con nuestros mitos.
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2. Los principios del conocimientos pertinente

Ideas clave:

  • Existe la necesidad de promover un conocimiento capaz de abordar problemas globales para inscribir conocimientos parciales y locales.
  • La supremacía de un conocimiento fragmentado impide operar el vínculo entre las partes y el todo.
  • Es necesario desarrollar la aptitud para ubicar la información en el contexto y en el conjunto.

Hoy en día el conocimiento del mundo es una cuestión intelectual y vital. El problema universal para cualquier ciudadano es ¿cómo lograr el acceso a la información sobre el mundo y cómo articularla y organizarla? ¿Cómo concebir el contexto, lo global, lo multidimensional y lo complejo? Para articular estas respuestas, lo primero es necesario realizar una reforma de pensamiento.
En este sentido, la educación para el futuro está enfrentada con este problema universal, existiendo una inadecuación entre nuestros saberes y las realidades, cada vez más poli disciplinarias, transversales, multidimensionales, etc. En esta inadecuación, para que el conocimiento sea pertinente la educación tiene que evidenciar los aspectos que se señalan a continuación:
  • El contexto. Las informaciones y elementos deben de estar adecuadamente ubicadas en su contexto.
  • Lo global. Es el conjunto que contiene partes diversas ligadas de manera inter – retroactiva u organizacional. El todo presenta emergencias.
  • Lo multidimensional. El conocimiento pertinente o apropiado debe reconocer la multidimensionalidad e insertar allí sus informaciones.
  • Lo complejo. Hay complejidad cuando son inseparables los elementos diferentes que constituyen un todo. La educación debe promover la “inteligencia general” apta para referirse a lo complejo, al contexto en una concepción global.

LA INTELIGENCIA GENERAL

Cuanto más poderosa sea la inteligencia general, más grande será su facultad para tratar problemas especiales. El conocimiento debe movilizar lo que el cognoscente sabe del mundo, existiendo una correlación entre la movilización de los conocimientos de conjunto y la activación de la inteligencia general.
En las condiciones actualmente operantes donde los problemas globales son evacuados de las ciencias disciplinarias, las mentes pierden sus aptitudes para contextualizar los saberes y para integrarlos en sus conocimientos naturales. El debilitamiento de la percepción de lo global conduce al debilitamiento de la responsabilidad y de la solidaridad. En definitiva, si no somos capaces de mirar “más allá  de nuestras narices” y no podemos transmitir las herramientas para que las futuras generaciones puedan hacerlo, estaremosgenerando sociedades cada vez menos responsables y menos solidarias y, a su vez, estaremos convirtiendo al mundo en un planeta más fragmentado y con mayores diferencias (los ricos, más ricos; los pobres, más pobres).

ALGUNOS PROBLEMAS ESENCIALES

A continuación señalaremos algunos de los problemas fundamentales a los que la educación del futuro, y nosotros mismos como personas, nos enfrentamos:
  • La hiperespecialización, que impide ver tanto lo global como lo esencial ya que la división de las disciplinas imposibilita coger lo complejo.
  • Reducción y disyunción. Hasta mediados del siglo XX, la mayoría de las ciencias obedecían al principio de reducción que conduce naturalmente a restringir lo complejo a lo simple. En este sentido, cuanto más multidimensionales se vuelven los problemas, más incapacidad hay de pensar en su multidimensionalidad y más progresa la incapacidad para pensar en la crisis. En este contexto, la inteligencia ciega, incapaz de proyectar el contexto y el complejo planetario, se vuelve inconsciente e irresponsable.
  • La falsa racionalidad. El siglo XX ha vivido bajo el reino de una pseudo – racionalidad que ha presumido de ser la única, pero que ha atrofiado la comprensión, la reflexión y la visión a largo plazo. Asimismo, este siglo también ha producido progresos gigantescos y, al mismo tiempo, ha generado una ceguera hacia los problemas globales que ha derivado en múltiples errores e ilusiones. En definitiva, lo que se trata es de comprender el pensamiento que separa y que reduce junto con el pensamiento que distingue y que religa.

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3. Enseñar la condición humana

Ideas clave:
  • La unidad compleja de la condición humana está desintegrada en la educación a través de disciplinas. Es necesaria su restauración de modo que cada uno tome conocimiento y conciencia de su identidad compleja y de su identidad común a todos los seres humanos, al mismo tiempo.
  • La condición humana tendría que ser el objeto central de cualquier educación.
  • A partir de las disciplinas actuales, es posible mostrar la unión indisoluble entre la unidad y la diversidad de todo lo que es humano.
La educación del futuro debería ser una enseñanza centrada en la condición humana, ya que conocer lo humano es situarlo en el universo y, a la vez, separarlo de él. Lo humano permanece cruelmente dividido, fragmentado en pedazos de un rompecabezas que perdió su figura. Entonces surge un problema epistemológico: es imposible concebir la unidad compleja de lo humano por medio de pensamientos disyuntivos, pero tampoco a través del pensamiento reductor que reduce la unidad humana a un substrato puramente bio – anatómico. Paradójicamente hay un agravamiento de la ignorancia del todo, mientras que hay una progresión del conocimiento de las partes. Por ello, existe una necesidad de una gran religazón de los conocimientos.
Como Humanidad somos a la vez cósmicos y terrestres, dependemos de la biosfera terrestre y debemos reconocer nuestra identidad terrenal ya que la animalidad y la humanidad constituyen juntas nuestra humana condición. En este sentido, el concepto de ser humano tiene un doble principio: el principio bio-físico y el psico-socio-cultural y ambos se remiten el uno al otro.

BUCLES DE LO HUMANO 

El ser humano es plenamente biológico y cultural, es un super y un hiper viviente, expresa cualidades egocéntricas y altruistas… En esta complejidad, se producen tres triadas que son necesarias conocer:
En definitiva, todo desarrollo verdaderamente humano significa el desarrollo conjunto de las autonomías individuales, de las participaciones comunitarias y del sentido de pertenencia a la especie humana, tal y como se comenta en el primer saber al abordar los errores intelectuales y los errores de la razón.

UNIDAD Y DIVERSIDAD HUMANA

La educación del futuro velaría porque la idea de unidad de la especie humana no borre la de su diversidad y que la diversidad no borre la unidad. De modo que habría que concebir la unidad de lo múltiple y la multiplicidad de lo único en todos los campos:
  • El campo individual, donde hay una unidad / diversidad genética
  • El campo social, con una unidad / diversidad de lenguas, de las culturas y de las organizaciones sociales.
  • El campo cultural y la diversidad de individuos. No hay sociedad humana que no tenga cultura, pero cada cultura es singular, de modo que la cultura no existe sino a través de las culturas. En cada cultura hay un capital específico de creencias, ideas, valores, mitos… que ligan una comunidad a sus ancestros, tradiciones y sus muertos. Por ello es pertinente concebir una unidad que asegure la diversidad y una diversidad que se inscriba en una unidad.
En definitiva, el ser humano es complejo y lleva en sí caracteres antagónicos: racionalidad / sentimiento; trabajador / lúdico; económico / dilapidador; prosaico / poético.  En el ser humano el desarrollo del conocimiento racional-empírico-técnico no ha acumulado nunca el conocimiento simbólico, mítico, mágico o poético.
Asimismo, la locura es un problema central para el ser humano, sin embargo, la demencia no ha conducido a su extinción sino que los progresos se han producido a pesar de, con y a causa de esta locura.
Por ello, la educación debería mostrar e ilustrar el Destino con las múltiples facetas de lo humano y una de las vocaciones esenciales de la educación del futuro es precisamente la complejidad humana.
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4. Enseñar la identidad terrenal

Ideas clave:

  • El reconocimiento de la identidad terrenal debe convertirse en uno de los principales objetos de la educación.
  • Habría que enseñar la historia de la era planetaria y mostrar cómo se volvieron intersolidarias todas las partes del mundo sin ocultar las opresiones y dominaciones, que aún hoy no han desaparecido.
  • Señalar la complejidad de la crisis planetaria ya que todos los seres humanos vivimos en una misma comunidad de destino.
Es necesario comprender tanto la condición humana en el mundo, como la condición del mundo humano ya que estamos sumergidos en la complejidad del mundo y las innumerables informaciones sobre el mundo ahogan nuestras posibilidades de inteligibilidad. El problema planetario es un todo que se alimenta de ingredientes múltiples, los engloba, los aventaja y los alimenta, de modo que el planeta no es un sistema global, sino un torbellino en movimiento, desprovisto de centro organizador. Por ello, el planeta necesita de un pensamiento policéntrico (alejado del antropocentrismo, ecocentrismo,  occidentalismo…) alimentado por las culturas del mundo. Educar para este pensamiento es la finalidad de la educación del futuro que debería trabajar en la era planetaria para la identidad y la conciencia terrenal.

LA ERA PLANETARIA

El tesoro de la humanidad está en su diversidad creadora (lenguajes, cultura…) pero la fuente de su creatividad está en su unidad generadora (todos somos la misma especie). Para lo mejor y para lo peor, cada ser humano lleva en sí, sin saberlo, el planeta entero; la globalización es a la vez evidente, subconsciente y omnipresente.

EL LEGADO DEL SIGLO XX

El siglo XX ha sido el siglo de la alianza de dos barbaries:
- La guerra, la masacre, el fanatismo, la deportación…
- Procedente del interior de una racionalización que no conoce más que el cálculo, ignora a los individuos y multiplica las potencias de muerte y esclavización técnico-industriales.
A través esta era bárbara hay que conocer su herencia de muerte y nacimiento:
  • La herencia de la muerte, con dos nuevas potencias:
o Las armas nucleares que junto con el armamento químico y biológico puede dar la muerte global de toda la humanidad.
o La muerte ecológica: la dominación desenfrenada de la naturaleza por la técnica conduce a la humanidad a un suicidio y la muerte se introduce con virulencia en nuestros cuerpos que creíamos estériles
  • La esperanza. Podemos avizorar la posibilidad de una nueva creación: una ciudadanía terrestre. La educación, que es a la vez transmisión de lo viejo y apertura de la mente para lo nuevo, está en el corazón de esta nueva misión.
o El aporte de las contracorrientes, como las que se enuncian a continuación, donde la verdadera transformación sólo podría llevarse a cabo con una transformación entre sí, operando una transformación global que retroactuaría sobre las transformaciones de cada uno.
-  Ecológica que, con el crecimiento de las degradaciones y catástrofes, no puede más que aumentar.
-  Cualitativa. Se apega a la calidad en todos lo campos, empezando por la calidad de vida.
-  De resistencia a la vida prosaica puramente utilitaria.
- De resistencia a la primacía del consumo estandarizado, por la búsqueda de una intensidad vivida, por la búsqueda de una frugalidad y una templanza.
-  De emancipación con respecto a la tiranía del dinero.
 -Contracorriente que, como reacción al desencadenamiento de la violencia, alimenta éticas de pacificación de las almas y las mentes.
o El juego contradictorio de las posibilidades. Una de las condiciones para una evolución positiva sería que las fuerzas emancipadoras inherentes a la ciencia y a la técnica superaran las fuerzas de muerte y esclavitud.

IDENTIDAD Y CONCIENCIA TERRENAL

La unión planetaria es la exigencia racional mínima de un mundo limitado e interdependiente. Todos los humanos, desde el siglo XX, vivimos los mismos problemas fundamentales de vida y muerte y estamos unidos en la misma comunidad de destino planetario. Por ello, es necesario “estar ahí” en el Planeta, es decir, aprender a vivir, a compartir, a comunicarse… es aquello que sólo aprendemos en y por las culturas singulares. De este modo, debemos inscribir en nosotros:
  • La conciencia antropológica que reconoce nuestra unidad en nuestra diversidad.
  • La conciencia ecológica de habitar con todos los seres mortales en una misma esfera viviente.
  • La conciencia cívica terrenal de la responsabilidad y solidaridad para los hijos de la Tierra.
  • La conciencia espiritual que viene del ejercicio complejo del pensamiento y que nos permite criticarnos mutuamente, auto criticarnos y comprendernos entre sí.
Todas las culturas tienen sus virtudes, sus experiencias, sus sabidurías al mismo tiempo que sus carencias y sus ignorancias. Es en este rencuentro con el pasado que un grupo humano encuentra la energía para enfrentar su presente y preparar su futuro.
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5. Enfrentar las incertidumbres

Ideas clave:

  • La educación debería comprender la enseñanza de las incertidumbres.
  • Enseñar principios de estrategia que permita a los seres humanos navegar en océanos de incertidumbres a través de archipiélagos de certeza.
  • El abandono de los conceptos deterministas y el carácter desconocido de la aventura humana, deben incitarnos a preparar nuestras mentes para esperar lo inesperado y poder afrontarlo.
La incertidumbre es irremediable en la historia humana que es y sigue siendo una aventura desconocida. El surgimiento de lo nuevo no se puede predecir, sino no sería nuevo; el surgimiento de una creación no se puede conocer por anticipado, sino no habría creación. En este sentido, hay un enorme desperdicio de la adquisición en la historia, muchas buenas ideas no han sido integradas, han sido rechazadas por las normas, los tabúes y las prohibiciones. Asimismo, cabe señalar que la historia no constituye una evolución lineal, sino que es un complejo de orden, desorden y organización.

UN MUNDO INCIERTO

Es necesario substituir la visión de un universo que obedece a un orden impecable por una visión donde el universo sea el juego y lo que está en juego es la dialógica entre orden, desorden y la organización.
En este sentido, parece que empieza a surgir una nueva conciencia: el ser humano, enfrentado a las incertidumbres, es arrastrado hacia una nueva aventura y la educación del futuro debe volver sobre las incertidumbres ligadas al conocimiento ya que existe:
  • Una incertidumbre de lo real. La realidad no es legible y nuestra realidad no es otra que nuestra idea de la realidad.
  • Una incertidumbre del conocimiento. Es en las incertidumbres doctrinales, dogmáticas e intolerantes donde se encuentran las peores ilusiones.
  • Incertidumbres y la ecología de la acción. La acción es decisión, elección y apuesta y es precisamente en esta noción de apuesta donde existe la conciencia del riesgo y la incertidumbre. La ecología de la acción es tener en cuenta su propia complejidad (riesgo, azar, iniciativa, decisión, inesperado, imprevisto, etc.).
En este sentido, la ecología de la acción nos introduce los siguientes bucles:
  • Bucle riesgo <> precaución. El principio de incertidumbre proviene de la doble necesidad del riesgo y la precaución. Ambos son necesarios y se trata de poder ligarlos a pesar de su oposición.
  • Bucle fines <> medios. Como ambos interactúan, es inevitable que medios innobles al servicio de fines nobles los alteren y terminen por sustituirlos. Asimismo, es posible que acciones perversas conduzcan a resultados excelentes por las acciones que provocan.
  • Bucle acción <> contexto. Toda acción escapa a la voluntad de su autor cuando entran en el juego de las inter – retro – acciones del medio donde interviene, siendo éste el principio propio de la ecología de la acción. Aunque la acción puede tener tres tipos de consecuencias insospechadas:
-  El efecto perverso.
-  La inanidad de la innovación.
-  La puesta en peligro de las adquisiciones obtenidas.

LA IMPREDECIBILIDAD A LARGO PLAZO

Ninguna acción está segura de obrar en el sentido de la intención y la ecología de la acción nos invita a la apuesta que reconoce sus riesgos y a la estrategia que permite modificar, e incluso anular, la acción emprendida.
En este sentido, parece que existen dos vías para enfrentarnos a la incertidumbre de la acción: la plena conciencia de la apuesta que conlleva la decisión y el recurso a la estrategia. El pensamiento, entonces, debe encaminarse para afrontar la incertidumbre, ya que todo lo que implica oportunidad supone un riesgo y el pensamiento tiene que poder diferenciar las oportunidades de los riesgos, así como los riesgos de las oportunidades.
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6. Enseñar la comprensión

Ideas clave:
  • La compresión es medio y fin de la condición humana. La educación para la comprensión está ausente en nuestras enseñanzas y el desarrollo de la comprensión requiere una reforma de las mentalidades.
  • La comprensión mutua entre humanos es vital para que las relaciones humanas salgan de su estado bárbaro de incomprensión.
  • Es necesario estudiar la incomprensión desde sus raíces, modalidades y efectos, centrándose no sólo en los síntomas, sino en las causas.
La comunicación triunfa en nuestro planeta (móviles, Internet, web cam…) y sin embargo, la incomprensión sigue siendo general ya que ninguna técnica de comunicación aporta por sí misma la comprensión. En este sentido, educar para comprender cualquier disciplina es distinto a educar para la comprensión humana y la educación del futuro debería perseguir enseñar la comprensión entre las personas como condición y garantía de la solidaridad intelectual y moral de la humanidad. El problema de la compresión está doblemente polarizado, ya que por un lado se encuentra el polo planetario (compresión entre humanos) y, por otro, el polo individual (relaciones particulares entre familiares cada vez más amenazadas por la incomprensión).

LAS DOS COMPRENSIONES

Existen dos tipos de comprensiones:
  • La comprensión intelectual y objetiva, que pasa por la inteligibilidad, donde la explicación es necesaria.
  • La compresión humana intersubjetiva, que sobrepasa la explicación, donde comprender incluye necesariamente un proceso de empatía, de identificación y de proyección y necesita de apertura, simpatía y generosidad.

UNA EDUCACIÓN PARA LOS OBSTÁCULOS A LA COMPRENSIÓN

La compresión del sentido de las palabras de otras personas, de su visión del mundo… está siempre amenazada por diferentes flancos y los obstáculos interiores a las dos compresiones mencionadas anteriormente son enormes:
  • Hay “ruido” que parasita la transmisión de información, crea malentendidos y no-entendimientos.
  • Hay polisemia de una noción que se entiende en otro.
  • Existe la ignorancia de los ritos y costumbres del otro.
  • Hay incomprensión de los valores imperativos expandidos en el seno de otra cultura.
  • Existe incomprensión de los imperativos éticos propios de una cultura.
  • Se propuse la imposibilidad de comprender las ideas o argumentos de otra visión del mundo.
  • Existe la imposibilidad de comprensión de una estructura mental a otra.
Asimismo, reducir el conocimiento de lo complejo al de uno de sus elementos traerá graves consecuencias y habrá incomprensión. La enajenación por una idea, una fe, que da la convicción absoluta de su verdad, anula cualquier posibilidad de comprensión de la otra idea, de la otra fe, de la otra persona.

LA ÉTICA DE LA COMPRENSIÓN

La ética de la comprensión nos pide comprender de manera desinteresada, es decir, nos pide comprender la incomprensión.
Algunos de los aspectos que favorecen la compresión son:
  • El “bien pensar”. El modo de pensar que permite aprehender en conjunto lo complejo, es decir, las condiciones del comportamiento humano.
  • La introspección. La comprensión de nuestras propias debilidades o faltas es la vía para la comprensión de las de los demás.
Aprender las más grandes lecciones de la vida, la compasión por el sufrimiento de todos los humillados y la verdadera comprensión debería de ser uno de los objetivos de la educación del futuro. En este sentido, la tolerancia y el respeto se erigen como valores fundamentales ya que aceptan la expresión de ideas, convicciones, elecciones contrarias a las nuestras a la vez que supone una convicción, una fe y una elección ética.
En definitiva, podemos concluir que comprender es aprender y re-aprender de manera permanente. La comprensión entre sociedades supone sociedades democráticas (aspecto que se abordará en el séptimo saber necesario), lo que quiere decir que el camino de la comprensión entre culturas, pueblos y naciones pasa por la generalización de las sociedades democráticas abiertas.
Dada la importancia de la educación en la comprensión a todos los niveles educativos y en todas las edades, el desarrollo de la comprensión necesita una reforma planetaria de las mentalidades y, precisamente, esa debería de ser la educación del futuro.
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 7. La ética del género humano

Ideas clave:
  • La educación debería de conducir a una “antropo-ética”.
  • La ética debe formarse a partir de la conciencia de que el ser humano es al mismo tiempo individuo, parte de una sociedad y parte de una especie.
  • Dos grandes finalidades ético – políticas: relación del control mutuo entre la sociedad y los individuos y concebir la Humanidad como comunidad planetaria.
Como señalábamos en otras entradas del blog, la triada individuo <> sociedad <> especie no es solamente inseparable sino que son coproductores unos de otros y cada término es a la vez medio y fin de los otros. Toda concepción del género humano significa el desarrollo conjunto de las autonomías individuales, de las participaciones comunitarias y del sentido de pertenencia a la especie humana. En medio de estas relaciones complejas surge la conciencia como emergencia del ser humano.
Desde ahora, debería considerarse una ética humana como una ética de la triada de donde surge nuestra conciencia y nuestro espíritu propiamente humano.
En este sentido, la antropoética supone la decisión consciente y clara:
·         De asumir la humana condición individuo <> sociedad <> especie en la complejidad de nuestra era.
·         De lograr la humanidad en nosotros mismos, en nuestra conciencia personal.
·         De asumir el destino humano en sus antinomias y su plenitud.
·         De asumir la misión antropológica del milenio.
·         De trabajar para la humanización de la humanidad,
·         De obedecer a la vida y de guiarla.
·         De lograr la unidad planetaria en la diversidad.
·         De respetar en el otro, tanto la diferencia como la identidad.
·         De desarrollar la ética de la solidaridad, la ética de la comprensión y la ética del género humano.

EL BUCLE INDIVIDUO <> SOCIEDAD. ENSEÑAR LA DEMOCRACIA

La democracia permite la relación individuo <> sociedad donde ambos pueden ayudarse, desarrollarse, regularse y controlarse. La demacración es la regeneración continua del un bucle complejo y retroactivo: los ciudadanos producen la democracia que produce lo ciudadanos.
En este sentido, la democracia:
  • Supone y alimenta la diversidad de los intereses así como la diversidad de las ideas.
  • Debe incluir el derecho de las minorías de tal modo que al igual que hay que proteger la diversidad de las especies para salvar la biosfera, hay que proteger las ideas, opiniones y diversas fuentes de información para salvar la vida democrática.
  • Se alimenta del ideal Libertad <> Igualdad <> Fraternidad, el cual comporta un conflicto creador entre estos tres términos inseparables.
Pero las democracias se enfrentan al problema de la ignorancia y la ceguera. Los desarrollos disciplinarios de las ciencias no han aportado solamente las ventajas de la división del trabajo; también han aportado la súper especialización, la separación y la parcelación del saber. En tales circunstancias, el ciudadano pierde el derecho al conocimiento porque está desprovisto de cualquier punto de vista global y pertinente. En este contexto, parece necesario que las sociedades democráticas se replanten la propia regeneración de esta democracia que supone la regeneración del civismo, de la solidaridad, de la responsabilidad y de la antropo-ética.

LA HUMANIDAD COMO DESTINO PLANETARIO

En esta revisión de la democracia y de la adquisición de conocimientos globales y complejos, es donde la educación (no sólo la escuela, sino también ámbitos de la educación no formal e incluso informal) debería de jugar un papel prioritario, enseñando a la participación de los individuos y de las sociedad de tal modo que nazca una Humanidad con conciencia común y solidaridad planetaria del género humano y la democracia se convierta así en una verdadera democracia participativa, más allá de la democracia representativa.

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