Jul 25 2014

El origen de la moral. Ética y valores en la sociedad actual

ELORIGMOR

El origen de la moral

Ética y valores en la sociedad actual

Salvador Giner

Península, 2012

Este libro constituye no sólo una compilación depurada de preocupaciones teóricas y empeños académicos descollantes en la obra de Salvador Giner. Es un estudio substancial sobre los orígenes reales de actitudes y creencias morales. En él se desvelan las causas de los preceptos éticos y las de los conflictos que los generan. Su lectura será de gran aprovechamiento para quienes estén concernidos en indagar en la composición de las convicciones morales, de los principios esenciales de la ciudadanía, de los derechos humanos o de la decencia publicada obligada.

Luis Moreno (RIS, Vol. 71, Nº 1, p. 243)

Por encima de la ley moral está la intuición ética que compartimos todos los seres humanos

Somos seres morales: juzgamos la conducta ajena y la propia. Poseemos valores, creencias, invocamos las normas o las transgredimos. ¿De dónde procede todo ello? El profesor Salvador Giner explora en este ensayo, lúcidamente y sin cortapisas, los orígenes reales de valores y actitudes morales. Desvela las causas de los preceptos éticos y las de los conflictos que los generan. Contra la extendida idea del desconcierto actual de valores, El origen de la moral propone una ética secular, universal y robusta.

Nuestro tiempo, que tantos consideran yermo de convicciones morales firmes es también el de los principios esenciales de la ciudadanía, de los derechos humanos, de la decencia pública obligada. La respuesta que ofrece El origen de la moral, contra toda posición relativista o que invoque fuerzas sobrenaturales, es contundente, esperanzada, racional y republicana. Convincente.

Quienes ayer solían otear el mundo con ambición esperanzada auguraban nobles victorias: caídas de imperios, aboliciones de esclavitud, prosperidad creciente, emancipación femenina, triunfo de la razón y del saber objetivo, advenimiento definitivo de la fraternidad entre las gentes. ¿No abonaba la marcha general de los acontecimientos esa esperanza? La revolución industrial, los avances de la ciencia, la secularización del mundo y el retroceso de la superchería, eran corrientes más poderosas que las humillaciones y las desgracias que engendraban las tiranías, el oscurantismo religioso y las guerras más atroces. Derrotas, sobresaltos y retrocesos, no bastaban para socavar la fe laica en el progreso, moral por definición, de la raza humana.

Salvador Giner (p. 15)

Entrevista a Salvador Giner en Para todos La 2 sobre «El origen de la moral»

Reseña por Luis Moreno en RIS, Vol. 71, Nº 1

Maestro de sociólogos de larga trayectoria académica, Giner siempre ha rehuido ceñirse a los confines de las ciencias sociales. Con reiterado empeño, sus trabajos han reincidido en el campo de la filosofía moral al prevalecer, como en el caso de este libro, la pulsión por indagar solapamientos y dicotomías de la vida social en la encrucijada de nuestras democracias modernas avanzadas. Ello resulta de la persuasión del autor por el estrecho vínculo entre ciencia social y ética.

El ensayo que ahora se recensiona propone como objetivo general despejar un enigma de profundo calado –y no menor permanencia– cual es la creencia en el progreso moral y material de la humanidad. Como si de un ideal panglossiano se tratase, Giner indaga sobre la sociogénesis de la moral y enlaza sus pesquisas a fin de arribar al desarrollo de una ética integrada de vocación omnicomprensiva. Se nos previene que El origen de la moral es un libro sociológico de ‘macroética’ en una aceptación más conceptual –y hasta ahistórica– que normativa. Constituye, por tanto, un conjunto de análisis que versan sobre el orden moral predominante en la sociedad humana, pero no específicamente sobre las relaciones que puedan surgir entre personas en situaciones concretas. Empero, el propio autor usa la expresión ‘macroética’ para entender cómo podrían funcionar –o debería funcionar– el sistema sanitario de un país, el comercio internacional o la distribución de las cargas fiscales, pongamos por caso.

Reclama El origen de la moralla articulación de argumentos más satisfactorios para explicar la producción y vigencia de juicios, normas y valores morales que no sean meramente filosóficos o biológicos. Se elude, por ello, examinar los orígenes más remotos de los sentimientos morales en la especie humana, ámbito de estudio de neurólogos y primatólogos, y en el cual la sociobiología reclama su aportación en la comprensión de la naturaleza moral humana. Se acusa recibo, asimismo, de la alarmante posibilidad de modificar, mediante drogas o alteraciones biológicas, el carácter moral de las personas. Pero Giner rechaza el determinismo biológico como explanandum independiente para entender la ética en el mundo actual y la evolución moral de la humanidad, precisamente en fases históricas caracterizadas por culturas y civilizaciones complejas. Las reflexiones y estudios ensamblados en el ensayo del sociólogo catalán evitan la simplificación del ‘todo vale’, aunque asumen en la mejor tradición simmeliana que la producción moral socialmente válida es esencialmente relacional.

Según su autor, el ensayo pretende ser una contribución a la reflexividad moral de nuestro mundo compartido llevada a cabo desde la ciencia social. La respuesta que ofrece Giner contra toda posición relativista,o que invoque fuerzas sobrenaturales, escontundente y esperanzada. Contra la idea del desconcierto actual de valores, El origen de la moral propone una ética secular, universal y robusta. Para ello, se hace en el libro una defensa de la racionalidad secular y del universalismo laico y republicano como componentes ineluctables de la moral común. Se combate a quienes sostienen la inexistencia de una moral general y, en este sentido, se alude ilustrativamente al peso creciente de los derechos humanos como parte esencial de la transición moral de la modernidad y a la exigencia de una justicia internacional vinculada al laicismo secular occidental. Su inocultable ‘eurocentrismo’ lo sitúa en el marco de sus afinidades electivas neokantianas, a sabiendas de lo difícil que es sostenerlas en un mundo dominado por el utilitarismo, sobre todo en ciencia social.

En términos sociológicos, el enfoque teórico procede de una concepción de la moral como resultado del conflicto. Se trata, en este sentido, de un ensayo de ‘sociología conflictivista’, emparentado con lo que ha venido en llamarse ‘sociología analítica’, la cual es, a juicio del autor, un aspecto de la sociologia perennis. Se inserta dicha aproximación teórica en una visión de la moral como fruto de la lógica situacional. Consiguientemente, se asume que la moral vigente en cada caso depende de la lógica propia de la situación en la que tiene lugar. Ello implica que esa moral es el resultado de la interacción de tres elementos principales: (1) la estructura social, que incluye la distribución de poder, influencia y recursos entre quienes comparte una situación; (2) las intenciones, pasiones, emociones e intereses que orientan su conducta; y (3) las creencias y actitudes por ellas poseídas. Para Giner la fuerza principal en la constitución de la moral procede de la constitución de la estructura social, seguida por intenciones e intereses de sus miembros y, sólo en tercer lugar, por las creencias y valoraciones.

Cabe convenir que la estructura social, y dentro de ella muy especialmente las instituciones, conforman las valoraciones y el basamento axiológico de los ciudadanos. Sin embargo, los científicos sociales suelen prestar una menor atención a la dinámica inversa, es decir, al efecto de los valores y convicciones de los ciudadanos sobre las estructuras e instituciones que modelan, a su vez, la lógica situacional de la moral imperante en nuestras sociedades. La cuestión de la dirección de la causalidad entre los valores de los ciudadanos y las instituciones constituye sin duda un tema complejo dadas las interacciones y retroalimentaciones existentes entre ambas dimensiones. Pero no debe olvidarse que los seres humanos no sólo reaccionan a los estímulos externos, sino que lo hacen fundamentalmente a partir de su propia interpretación de dichos estímulos. Esas interpretaciones estarían en buena medida basadas en el marco cognitivo de la cultura y la axiología a la que pertenecen los individuos. Constituye este proceso teleológico un desafío permanente para los investigadores sociales, quienes en los últimos tiempos concentran un mayor interés analítico –y a veces exclusivo, en el caso de alguna escuela neoinstitucionalista– en el primer tramo del recorrido circular argumentativo.

El desbroce epistemológico de la lógica situacional se sustenta en reflexiones ya realizadas con fruición en anteriores publicaciones científicas. Es este un rasgocaracterístico en la obra de Giner: su carácter de reelaboración a la que no escapan buena parte de los capítulos incluidos en este volumen. Indica ello la pervivencia de empeños dilatados en el tiempo en la búsqueda de refinamiento analítico y justeza conceptual. Al carácter acumulativo de observaciones y actualizaciones se une ahora un superior grado de elocuencia en la presentación de propuestas y hallazgos. También se sugieren nuevas rutas de exploración, siempre inacabadas, como la ilustrada por la difícil conciliación entre racionalidad sustancial e instrumental, o las posibilidades epistemológicas de la lógica situacional avanzadas por el propio Giner.

Ciertamente son numerosas las tramas analíticas que inciden en los once densos capítulos del ensayo y que han concitado la atención del autor. No pueden revisarse en esta breve crítica todas y cada una de ellas, pero sí cabe proceder al examen, aún es escorzo, de algunas de ellas a las que el autor ha prestado especial atención en sus último trabajos, incluidos el presente. Así, el ‘teorema de la imposibilidad’ de Kenneth Arrow, según el cual ninguna elección basada sobre un rango de preferencias satisface un conjunto de criterios cuando son varias las opciones. (NB. En condiciones mínimas de democracia), ofrece a Giner la posibilidad de criticar la explicación del altruismo, la caridad, la fraternidad y la solidaridad desde el punto de vista del individualismo metodológico. La noción de un ‘egoísmo ilustrado’ o inteligente, aunque ayuda frecuentemente a explicar el altruismo humano, no basta. Con harta frecuencia observamos como la obsesión economicista de los epígonos del rational choice aboca en un individualismo exacerbado, negador de la esencia social del ser humano. En las democracias avanzadas la ciudadanía asume como ‘dada’ la moral altruista del estado del bienestar moderno. Las personas asumen que la ‘quita’ en sus salarios de las cotizaciones sociales y el abono de los impuestos varios sirven para financiar pensiones, salud o educación públicas. Tal aceptación es a menudo de índole vaga y hasta implícita. Es decir, se acepta aunque se carezca de la información detallada que tales transvases de recursos económicos conllevan. Cabe denominarlo como altruismo ‘mecánico’, aunque sus consecuencias morales son de crucial importancia para las vidas de las gentes y su bienestar social y personal. La ignorancia que implica tal ‘mecanicidad’ se sublima en una concientización por su pérdida en situaciones de crisis, como la desencadenada tras el crack de 2007. La pérdida de servicios sociales y el incremento del déficit de ciudadanía de amplios sectores de la población, a resultas de recortes presupuestarios o desvíos a los más ricos de ahorros y rentas de los más pobres, ‘despierta’ el verdadero alcance y la comprensión de la solidaridad entre las gentes. Se instala, acto seguido, una sensación de ‘paraíso perdido’ al perderse políticas y programas públicos de protección ciudadana como ilustra, penosamente, el retroceso del estado del bienestar en la Europa mediterránea.

Vinculada a lo anterior es la consideración examinada por Giner en torno a los ciudadanos unidimensionales –u hombres masa y unidireccionales– y su relación con el individualismo posesivo. Su ‘rabiosa’ actualidad’ e implicaciones en la presente crisis económica no sóloafecta al modelo futuro del capitalismo –asunto monográficamente tratado por el autor en su anterior ensayo de 2010–, sino que condiciona los venideros escenarios morales legitimadores de la fraternidad o agudizadores de su deterioro. Recuérdese que el individualismo posesivo no sólo proclama la liberación de los individuos de sus ligámenes colectivos, sino que les emplaza a la construcción autónoma de sus propias biografías vitales. En vez de una militancia de hostilidad hacia el colectivo social, los individualistas ‘posesivos’ prefieren una posición de autosuficiencia en clave personal con una evitación de obligaciones morales. Pero, como nos recuerda Giner, en una sociedad formada por ciudadanos donde sólo se ‘se guarden las distancias’ y se produzca el aislamiento es difícil la eliminación del vasallaje. Ello sería consecuencia de la transformación del ciudadano emancipado, exigente y creador engendrado por la modernidad en otro manipulable, crédulo, consumidor crónico, vulgar, solitario y, por ende, amoral.

Debe resaltarse la magnífica sección final del volumen, ‘Notas, fuentes y bibliografía’. Como nos ha acostumbrado el autor en otros ensayos previos, el apartado bibliográfico incluye no sólo referencias a las numerosas fuentes utilizadas por Giner y, de consecuencia, nos informan de su ‘sesgo cognitivo’. Componen una muy provechosa orientación a la lectura de textos relevantes y asociados con los asuntos planteados en los diversos capítulos del libro. El lector interesado en profundizar en el conocimiento y entendimiento de los análisis, ideas y reflexiones expuestos por el autor, agradecerá muy de veras el compendio y la guía bibliográfica.

Este libro constituye no sólo una compilación depurada de preocupaciones teóricas y empeños académicos descollantes en la obra de Salvador Giner. Es un estudio substancial sobre los orígenes reales de actitudes y creencias morales. En él se desvelan las causas de los preceptos éticos y las de los conflictos que los generan. Su lectura será de gran aprovechamiento para quienes estén concernidos en indagar en la composición de las convicciones morales, de los principios esenciales de la ciudadanía, de los derechos humanos o de la decencia publicada obligada. A buen seguro, el lector agradecerá el tratamiento de temas bien distantes del atolondramiento mediático, de la apatía pública o de la indiferencia por el bienestar colectivo, tan extendidos en los tiempos que corren.

Luis Moreno

Instituto de Políticas y Bienes Públicos (CSIC)

El origen de la moral en los medios

Breve reseña sobre Salvador Giner

Salvador Giner. Fuente: www.catradio.cat

Salvador Giner. Fuente: www.catradio.cat

Salvador Giner, tras licenciarse en Derecho, estudió sociología en Colonia. Master y Doctor en sociología y teoría social por la Universidad de Chicago. Estudios de posgrado en Cambridge. Enseñó en las universidades inglesas de Reading, Lancaster y West London (Brunel), donde fue Director del Departamento de Sociología y Antropología. Ha sido profesor en las Universidades de Roma, Puerto Rico, México, Valencia (Venezuela) y la Sorbona.

Catedrático en la Universidad de Barcelona desde 1989 ,también lo fue en la Universidad Pompeu Fabra. Fundó y presidión la Federación Española de Sociología. Cofundador de la Asociación Europea de Sociología. Dirigió el Instituto de Estudios Sociales Avanzados, del CSIC. Dirigió Revista Internacional de Sociología. Cofundador del European Journal of Sociology. Desde 2005 hasta hoy, preside el Institut d’Estudis Catalans, academia de las ciencias y las humanidades.

Salvador Giner es uno de los más relevantes sociólogos y representante de la filosofía social y moral en España. Además de sus muchos estudios empíricos macrosociológicos , es autor de reputadas obras sobre la dinámica de las sociedades civiles, la democracia, la ciudadanía y la evolución de la ética, muchas traducidas a diversos idiomas. Entre las que descuella este mismo tratado, sus dos libros sobre historia de la teoría sociológica, el Diccionario de Sociología, su Sociedad Masa y su reciente El Origen de la Moral.

Enlace permanente a este artículo: http://cisolog.com/sociologia/el-origen-de-la-moral-etica-y-valores-en-la-sociedad-actual/

Deja un comentario

Your email address will not be published.