Nov 22 2012

Sobre leer a los clásicos

Desde hace algún tiempo vengo pensando que no hay que obsesionarse demasiado con leer en abundancia a los clásicos. Si acometemos la larga tarea de leer a todos los clásicos―sobre todo si les damos la definición de clásicos a todos aquellos teóricos que ya no están entre nosotros pero han pasado a engordar los libros de la historia del pensamiento social― entonces, será más que probable que nos perdamos lo que dicen los más actuales. Los clásicos, como tal, se dedicaron a teorizar sobre los problemas sociales de su tiempo. Hoy, los problemas pueden tener diferentes propiedades, o ser totalmente distintos. No significa esto que releer a los clásicos no vaya a tener ninguna labor heurística. Como dice Merton, son muchas las teorizaciones de los clásicos que quedaron borrosas en el curso de la primera investigación. Sólo a partir de las relecturas posteriores con nuevos enfoques permitieron obtener nuevos incrementos que hacían más válida la teoría inicial. Es importante no caer en la trampa de pensar que se hace un «descubrimiento» cuando en realidad podría tratarse de un «redescubrimiento».1 Por supuesto, es necesario conocer las principales ideas que han aportado los clásicos. Pero ―y por eso digo que no hay que obsesionarse― en muchas ocasiones esas ideas principales de los clásicos se pueden aprender leyendo a los más actuales.

Cosa diferente ―puesto que la realidad social tiene multitud de dimensiones con sus respectivos problemas, que además se interrelacionan en muchos casos― es que nos embarquemos en el estudio concreto de un aspecto de la realidad social. Entonces, a partir del agregado de las ideas generales que hayamos ido aprendiendo sobre los clásicos, sí es oportuno volver a leer (releer) aquellas obras de los clásicos en donde trataron en otra época el mismo problema que queremos estudiar en la actualidad.

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Rubén Crespo | 22 de noviembre de 2012

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Nota:

El primer párrafo lo he extraído de una de las conclusiones de la reseña que he realizado del libro Religión sin redención de Luis Martínez Andrade (Taberna Libraria Editores, 2011), que se publicará en los próximos días en dos revistas latinoamericanas (y más adelante en Cisolog también). La reflexión aquí tiene carácter general. En la reseña del libro Religión sin redención, se trata de reflejar lo que sería un excelente ejemplo de conocer algunas de las ideas principales de los clásicos a partir de la lectura de la obra de alguien más actual −y además joven− como Luis Martínez Andrade.

 

 

NOTAS
  1. MERTON, Robert K. 2002. Teoría y Estructura Sociales. Fondo de Cultura Económica. p. 25. []

Enlace permanente a este artículo: http://cisolog.com/sociologia/sobre-leer-a-los-clasicos/

2 comentarios

    • Flaubert Pena on 14 marzo, 2013 at 22:41
    • Responder

    Los fundamentos de la Sociologia como ciencia, igual que otras disciplinas, estan en sus origenes. Lo contrario seria como leer a Platon en frances. Ciertamente, no es quedarse en los clasicos, pero conocerlos mediante una interpretacion actual implica la posibilidad de quedarse corto y no beber lo original. El enfoque actual de las teorias modernas y contemporaneas son producto de la evolucion de esas teorias al criticarlas, aceptarlas o negarlas, pero son la referencia obligada.

  1. Hola, Flaubert Pena.

    Te agradezco el comentario. A los pocos días de esta entrada mantuve con un seguidor del blog un largo debate sobre este texto. Su opinión era similar a la tuya. Creo que tal vez haya sido demasiado reducionista en esta entrada y no se entienda bien el mensaje que quiero transmitir. Me queda pendiente revisarlo y realizar un texto más amplio a la vez que conciso. La verdad es que esta fue una idea que se desprendió cuando estaba realizando otro trabajo diferente.

    Sobre el debate que ya mantuve, y sobre tu opinión, no discrepo en absoluto. Totalmente de acuerdo. Sin embargo, la idea que yo he querido transmitir, especialmente desde mi posición actual como estudiante, es que no podemos leer todos los textos de los precursores y padres fundadores de las sociología. Efectivamente, como bien dices, las teorías modernas y contemporáneas son producto de la evolución de las teorías de los clásicos, pero precisamente, se supone que la teoría evoluciona, mejora y tiene más capacidad de explicar la realidad social. Existe una biografía de la ida, por supuesto, pero en esa biografía se ha de saber los conceptos centrales, cómo han evolucionado, el contexto sociohistórico en el que lo han hecho, y como operan actualmente; pero creo que no es necesario leerse todo. Dentro de dos mil años, si la humanidad sigue existiendo, seguramente los creadores de las primeras ideas del pensamiento social, desde la antigua Grecia (Sócrates, Platón, Aristóteles…), pasando por Kant, Descartes, Rosseau, Nietzsche, Marx, Weber, etc., esto es, pasando por todos los que han configurado la teoría social denominada clásica, tras dos mil años más ¿qué pasará con los pensadores que han trabajado hasta ahora y los siguientes que lo harán con éxito sobre estas ideas? ¿Se convertirán a su vez en clásicos? ¿Habremos de recordar a todos, uno por uno? Pienso que si ya será difícil recordar toda la lista de nombres, más poder leer todas sus obras. Por eso pienso que en las ciencias sociales los nombres pesan mucho. Sobre esto sería interesante saber si se ha hecho algo sobre el avance de la ciencia social que en su día propuso Robert K. Merton. Debería de explicarme en este sentido, pero me extendería mucho. Pero pongo el ejemplo de como en otras ciencias, los nombres de los que contribuyeron a desarrollarlas están ahí, pero no es necesario leerse todos sus textos y biografías para poder hacer ciencia. Hemos de ser autocríticos. Lamentablemente la sociología (se que lo digo de manera simplista) no ha logrado todavía una gran universalización sobre las conceptualizaciones y su operatividad a la hora de hacer ciencia social. Queda mucho trabajo por hacer. Pero no por ello soy pesimista. Creo, además, que en los últimos años se está avanzando en este sentido y nacen muchas teorías en el seno de conceptos más elaborados recientemente, por ejemplo, Bourdieu, Foucault, Goffman, por citar a algunos. Naturalmente estos autores conocieron y leyeron a los clásicos, y ahora -desde una postura relativista- para muchos son ya considerados otros clásicos más. En definitiva, la teoría es la que debe evolucionar y es conveniente saber la biografía de esta teoría, no la de sus autores, pero sí la de los conceptos fundamentales que propusieron y cómo estos fueron mejorados o superados por los conceptos de otros pensadores en la línea del tiempo.

    Un cordial saludo

    Rubén Crespo

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